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9 preciosas playas de Cantabria (con niños)

¡Lo sé! Estaréis hartos de oírme hablar de nuestras vacaciones en Cantabria, sobre todo los que sigan el blog a través de las redes sociales, pero no hay intención de daros envidia, ¿eh? (además, ya estamos de vuelta :_( ) solamente quiero compartir con vosotros nuestra experiencia y daros información útil a aquellos que vayáis a ir por tierras cántabras estas vacaciones. Quizá incluso algunos estáis indecisos todavía con el destino de vuestras vacaciones y esto os da un empujoncito.

Si os gusta la playa, en Cantabria tenéis unas playas alucinantes para disfrutar. Auténticas preciosidades de la naturaleza y con opciones para todos los gustos. Para los que prefieren estar cerca de un núcleo de población por comodidad, los que quieren disfrutar de la playa desde el chiringuito cerveza en mano o para los que quieren alejarse del mundo y disfrutar del mar y de la belleza del entorno.

Por supuesto me estoy dejando muchas playas. Aquí hago un repaso de las que hemos visitado este verano, que han sido unas cuantas, con recomendaciones para ir con niños, para que ellos puedan disfrutar, pero teniendo en cuenta también su comodidad y seguridad:

1. Playa de El Sardinero (Santander)

El Sardinero se encuentra en la ciudad de Santander y se extiende desde la Península de la Magdalena hasta Mataleñas. Cuenta con 4 playas que en la bajamar se unen formando una única playa de casi 2 kilómetros. Esas playas son El Sardinero I y II, La Concha y El Camello. Siendo El Sardinero I la más conocida.

 

El Sardinero

Playa de El Sardinero I

 

Se trata de una playa muy extensa y ancha. Con la bajamar queda mucho espacio para pasear (algo además muy típico allí) y se forman pequeñas piscinas entre las rocas que quedan al descubierto en las que los más pequeños se lo pasan genial buscando pececitos y cangrejos. Son lugares muy buenos para pegar un chapuzoncito a los bebés. Por supuesto cuenta con socorristas y todo tipo de servicios.

 

El Sardinero 2

Playa de El Sardinero I con Mataleñas al fondo

 

Se trata de una playa de muy fácil acceso y muy familiar. Es muy habitual jugar a las palas y se van formando de manera espontánea áreas para la práctica de este deporte. Esto a los niños un poco más mayores les encanta. Por los alrededores hay multitud de lugares para comer o tomar algo. Recomiendo los helados de Regma, que tiene un puestecito al lado de la playa y están que ni os imagináis.

Es una playa bastante concurrida, sobre todo en julio y agosto, pero no por ello pierde brillo la belleza de su enclave.

2. Playa de los Bikinis (Santander)

Dentro del recinto del Palacio de la Magdalena, en uno de los extremos de El Sardinero, encontramos la playa de los Bikinis.

 

playa de los bikinis

Playa de los Bikinis en el Palacio de la Magdalena

 

Se trata de una playa tranquila, con un oleaje más suave que otras playas del Cantábrico porque está más protegida, así que es muy cómoda para ir con niños. Es muy frecuentada por gente joven y cuenta con la peculiaridad de que hasta el inicio de la arena de la playa lo que encontramos es césped, perteneciente al recinto del palacio. Es muy cómodo para aquellos a los que les gusta tomar el sol junto al mar pero odian la arena.

Junto a la playa hay una gran explanada con columpios para niños y algún puesto de refrescos y helados.

Cuenta con servicio de vigilancia.

3. Playa de los Barcos (Isla)

En toda la zona de Isla-playas (muy importante tomar la dirección “playas” puesto que el centro del pueblo de Isla es más interior) hay varias playas muy bonitas, pero sin duda me quedo con la playa de los Barcos.

 

Playa de Isla

Playa de los Barcos en Isla con la marea baja

 

Se trata de una playa muy peculiar por el lugar en el que se encuentra, y eso hace que tenga ventajas e inconvenientes. El principal inconveniente es que se trata de una playita muy pequeña cuando la marea está alta. Pero cuando está baja, además de encontrarse en un enclave espectacular, se trata de una playa perfecta para ir con niños, ya que es muy tranquila, con oleaje muy suave, casi no cubre y tiene un montón de rocas que quedan al descubierto en las que les encanta jugar.

No tiene socorrista, porque se trata de una playa pequeñita.

Si la marea está alta puede optarse por las playas más cercanas (solo a unos metros) como la de El Sable.

Muy importante: cuando la marea baja la playa de los Barcos se une con la de Ris (Noja) que está justo en frente. Si se cruza andando hay que estar muy pendiente de la marea porque más de uno se ha quedado tirado en Noja.

4. Playa de Ris (Noja)

Justo en frente de la de los Barcos, pero en el municipio de Noja. Merece la pena verla con la marea alta y después verla bajar. Es increíble cómo queda al descubierto toda una playa que se une con la de Isla. El enclave es precioso.

 

Playa de Ris mejor

Playa de Ris

 

Se encuentra junto a la población de Noja, pero el entorno se ha respetado bastante, por encontrarse en el Parque Natural de las Marismas de Victoria, Santoña y Joyel.

Es una playa de fácil acceso, de oleaje suave y amplia, por lo que resulta cómoda para ir con niños. Cuenta con equipo de vigilancia.

5. Playa de Tregandín (Noja)

Se trata de una playa muy extensa y muy ancha. Parte de ella está junto a las edificaciones de Noja, pero se extiende hacia la derecha a lo largo de 3 km y medio, lo que la hace apta tanto para los que prefieren estar cerca de un núcleo urbano como para los amantes de la tranquilidad.

 

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Playa de Tregandín

 

Se encuentra también en el Parque Natural de las Marismas de Victoria, Santoña y Joyel, y salvo el área más cercano a Noja, su entorno ha sido muy respetado. Para muchos es una de las playas más bonitas de Cantabria y en ella es fácil combinar en un mismo plan la posibilidad de estar en una playa tranquila, con poca gente y en un entorno realmente bonito, y a la vez adecuada para ir con niños, ya que el oleaje es bastante suave para el Cantábrico, es muy amplia y de fácil acceso.

Tiene servicio de vigilancia.

6. Playa de Valdearenas (Liencres)

Para muchos LA PLAYA por excelencia. Se encuentra en el Parque Natural de las Dunas de Liencres, en un entorno de una belleza insuperable.

 

Playa de Liencres 1

Playa de Valdearenas

 

El acceso es a través de un inmenso pinar que desemboca en la playa y sus dunas. Tiene más de 2 km de largo y llega hasta la desembocadura del río Pas.

 

Playa de Liencres 3

Playa de Valdearenas desde otra perspectiva

 

Se trata de una playa ventosa y de fuerte oleaje, lo que puede ser un inconveniente para ir con niños, pero hay una zona al principio de la playa que se encuentra entre rocas donde las olas son suaves y que está además al lado de la zona de socorristas, así que es un muy buen lugar para que los niños se bañen y jueguen. Otra opción es caminar hasta la desembocadura del río, donde el agua es muy tranquila. Es una área nudista, muy tranquila y con poco viento, pero no cuenta con socorrista.

 

Playa de Liencres 2

Dunas en la playa de Valdearenas

 

Aunque sea únicamente para dar un paseo por ella, merece la pena conocer esta playa, famosa además por sus puestas de sol.

En el acceso principal de la playa hay un restaurante.

7. Playa La Salvé (Laredo)

Es una de las playas más extensas de Cantabria. Se encuentra en Laredo, típico pueblo de vacaciones, por lo que la ocupación es alta, aunque al ser muy ancha la sensación siempre es de espacio.

 

Playa La Salvé 2

En la playa de La Salvé en Laredo

 

Es una playa muy familiar, con muchos servicios y de fácil acceso, por lo tanto cómoda para ir con niños, aunque es muy ventosa.

8. Playa de Berria (Santoña)

Se encuentra en Santoña en una zona semiurbana, en un entorno incomparable. Extensa y ancha es una de esas playas de postal. Es ventosa pero el oleaje es intermedio y tiene todos los servicios, y por supuesto, socorrista.

 

Playa de Berria 1

Playa de Berria

 

Es de las playas más visitadas de Cantabria, y una muy buena opción si se desea estar en una playa espectacular pero a la vez cómoda y adecuada para los niños.

9. Playa de Langre

Espectacular playa entre acantilados “a la irlandesa”. Está en la localidad de Langre pero no está en una zona urbanizada, sino en un entorno totalmente aislado.

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Playa de Langre

 

No es la mejor playa para ir con niños porque es ventosa y el oleaje es fuerte con muchas corrientes. Además el acceso, aunque no es imposible, es más complicado que en otras playas (a través de una escalera empinada). Sin embargo, recomiendo sin ninguna duda acercarse a verla porque de verdad merece mucho la pena contemplar ese paisaje.

Cuenta con equipo de vigilancia.

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Playa de Langre desde otra perspectiva

 

 

Hasta aquí el repaso de las playas de Cantabria que hemos visitado este verano. Nos han quedado muchas por ver, seguro que muchas que merecen mucho la pena, porque la verdad es que Cantabria tiene unas playas que son alucinantes. Pero esas para la próxima vez.

Como siempre, bienvenidos son los comentarios, y si queréis añadir más playitas a este pequeño listado, pues mejor que mejor.

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Nuestro viaje en avión #Stopniñofobia

children-159353_1280Ya hice una breve referencia a nuestro viaje a Berlín en Cómo integramos a los niños en la vida actual, pero ahora quiero sumarme al #Stopniñofobia relatando qué fue lo que ocurrió exactamente en el viaje de vuelta.

No es una gran historia porque lamentablemente es una historia común, casi diría que forma parte de lo cotidiano, pero me sentí realmente ofendida, porque fue de una manera tan directa, tan maleducada que hizo que me hirviese la sangre.

El año pasado decidimos hacer nuestro primer viaje al extranjero con la peque, que tenía por entonces 17 meses. Tengo que reconocer que me asustaba que el viaje en avión fuese un infierno, que fuese todo el rato llorando o protestando, pero apenas eran 3 horas de vuelo, así que llevamos cuentos, capítulos de Peppa Pig, juguetitos para entretenerla y mucha paciencia. Con esto quiero dejar constancia de que a los padres no nos gusta “molestar” a nadie, hacemos todo lo posible porque los peques estén tranquilos y entretenidos en un lugar donde hay otras personas. Pero los niños son niños. Y tengo tanto derecho a irme de viaje a Alemania con mi peque como el señor de al lado, el otro y el de más allá, porque he pagado mi billete. El que no quiera viajar con más gente tendrá que ahorrar para un jet privado. Yo, como de momento no he ahorrado suficiente, tengo que aguantarme si al de al lado le huelen los pies o si el que se queda dormido ronca.

Bueno… que me estoy encendiendo, voy al asunto. El viaje de ida fue sorprendente, la peque se portó increíble, aguantó sentada, nada de lloros, ni gritos, se entretuvo con las cositas que habíamos llevado y fue una maravilla. Además, tuvimos la suerte de que el asiento de al lado no iba ocupado, así que teníamos 3 asientos para nosotros. Pasamos unos días geniales en Berlín, pero todo lo bueno acaba y tocó volver. Cuando entramos en el avión vimos que esta vez sí llevábamos acompañante. Según fuimos a sentarnos con la peque, la chica que estaba ya sentada en su sitio nos miró con tal cara de asco que yo no daba crédito. Miró a mi peque, ¡MI PEQUE!, con desprecio, y con formas que rozan la mala educación nos dijo que iba a salir, así que nos levantamos para que saliese y vimos cómo muy directa fue a la primera azafata que encontró. La azafata le dijo que no podía cambiarse de sitio porque el avión iba lleno. Bueno, pues removió Roma con Santiago, tuvo a varios auxiliares de vuelo reunidos exclusivamente con ella durante un rato. Por los gestos, parecía que intentaban convencerla de que no se podía hacer un cambio de asiento. Y tras un buen rato, consiguió lo que quería. La sentaron en otro sitio.

A todo esto, mi peque aún no había dicho ni mu, de hecho el viaje de vuelta fue tan bueno como el de ida. Es más, se portó mejor aún porque hubo muchas turbulencias y buena parte del vuelo tuvimos que llevarla con el cinturón de seguridad puesto, y aguantó muy bien.

Intenté dejar de lado lo que había pasado y mirar lo positivo, porque gracias a esta chica tan simpática pudimos ir de nuevo los 3 solos, tan a gusto. Pero mentiría si no reconociese lo que me ofendió, o incluso dolió, que aquella mujer mirase con tal desprecio a mi peque (que además no había emitido ni medio sonido), como si estuviese entrando en el avión con un perro con la rabia.

Pero antes de despegar, la justicia divina, el universo o la casualidad actuaron. En el último momento, entró una mamá con un bebé pequeñito, de meses, y se sentó al lado de la chica. Ya no pude ver su cara, pero el bebé se pasó todo el viaje llorando y quejándose. Y yo, lo sé, lo sé, esto que voy a decir está fatal, pero me invadió una gran carcajada interna e incluso una malévola sonrisita afloró en mi cara 😉

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Cómo poder viajar con niños

Viajar siempre ha sido una gran motivación para mí, y he viajado todo lo family-23827_1280_200que he podido, pero en el momento en que tienes hijos las posibilidades se reducen mucho, sobre todo al principio. Sin embargo, para mi sorpresa, hemos podido viajar con nuestra niña mucho antes de lo que creíamos, y la verdad es que ha sido una experiencia muy positiva que espero que podamos repetir, aunque tendremos que ir adaptándonos en función de su edad.

Cuando la peque cumplió un año y medio ya teníamos muchas ganas de viaje y sin pensarlo mucho nos tiramos a la piscina, y la verdad es que, como os he comentado, la cosa nos salió muy pero que muy bien, así que me gustaría dar una serie de consejos que a nosotros nos funcionaron para aquellos que estén planteándose hacer un viaje con un niño pequeñito:

  • Lo primero es elegir bien el destino. Me explico, se puede viajar pero no va a ser lo mismo que antes, no podemos olvidar que vamos a ir con un niño, así que una buena idea es elegir un lugar previamente visitado. Eso te permitirá disfrutar del destino sin la presión de dejarte sitios sin conocer.
  • Hay que tener muy en cuenta la edad del niño y todo lo que esa edad implica. Por ejemplo, que el niño sea pequeñito tiene inconvenientes relacionados con la alimentación o los horarios, pero ventajas como que irá todo el tiempo en su carrito, permitiéndoos moveros a una velocidad más de “adulto”. Si es un niño que ya no va en carrito pero aún camina despacio y se cansa fácilmente, tendréis que tenerlo muy en cuenta y probablemente iréis más despacio pero seguramente podréis disfrutar todos más de cosas como la gastronomía.
  • Un consejo es optar por un apartahotel o similar para alojaros. Esto te permitirá hacer parte de las comidas allí, por ejemplo desayuno y cena, lo que puede ser una gran ventaja si os organizáis bien.
  • Hacer horarios de niño. Aunque tengáis que estar en el lugar en el que os alojáis a una hora más temprana de lo que acostumbraríais en un viaje, los niños por lo general son madrugadores y los días con ellos cunden mucho. Si os organizáis bien y desayunáis en el hotel o apartamento, cuando salgáis a la calle ya estaréis listos para disfrutar de vuestro destino. Si estáis en vuestro alojamiento para bañar al niño y darle de cenar, tendréis tiempo para una cena tranquila cuando se acueste y no cambiaréis demasiado sus horarios y rutinas, lo que a la larga hará el viaje mucho más fácil.
  • Dedicar algún momento del día a la diversión del niño: llevarle a algún parque, que pueda ver algo que le sorprenda o llame la atención, intentar que él también disfrute del viaje.
  • Llevar comida para el niño por si no le gusta la local. Los potitos o comida para bebés son muy socorridos y puedes llevar de sobra en la maleta salvo que el viaje sea muy largo. Esto lo digo por experiencia. Llevé comida por si acaso pero no suficiente para todos los días porque pensé que no habría problema en encontrar potitos en Alemania. Y resulta que a mi peque no le gustaron nada de nada, sobre todo los de frutas, que en vez de con fruta fresca estaban hechos a base de compota y sabían mucho más dulces.
  • Obviamente aconsejo llevar entretenimiento para los desplazamientos. Aquí los audiovisuales son infalibles (o casi).
  • Muy importante el tema de la documentación. Es la típica cosa que es muy obvia pero muy fácil que no se recuerde hasta el último momento. El niño necesita DNI y para viajar a determinados países también pasaporte. El DNI puede hacérselo uno de los dos padres pero para el pasaporte ambos progenitores tienen que estar presentes.
  • Los niños menores de 2 años viajan gratis en muchos medios de transporte. Aunque para viajar en avión ponga en la web que los niños de esta edad viajan gratis o que solo tienen que pagar un tanto por ciento del billete del adulto, puede ocurrir que si compras los billetes por internet no te den la opción de seleccionar este tipo de pasaje o de indicar que viajas con un niño menor de 2 años. No os confiéis y llamad por teléfono a la compañía aérea porque deben registrarlo también como pasajero.
  • En algunos países los niños solo pueden viajar en taxis con sillita homologada, por ejemplo en Alemania. Hay que tener en cuenta las normas y costumbres de cada país.
  • Por supuesto sobran las clásicas recomendaciones de llevar suficiente ropa, pañales, protección solar, etc…
  • Y por último, tomárselo con calma y disfrutar. No hay que ser ambicioso con el viaje, dará tiempo a ver lo que de tiempo y si no, pues otra vez será, pero hay que intentar, eso sí, disfrutarlo al máximo.