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Madrileñeando: Museo de Ciencias Naturales

Hace un par de meses hicimos un plan que ha sido uno de los más exitosos de los últimos tiempos con la peque, así que paso por aquí a contároslo porque lo tenía pendiente.

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Museo Nacional de Ciencias Naturales (Madrid)

 

Era un plan que teníamos en mente desde hacía mucho tiempo, visitar el Museo Nacional de Ciencias Naturales. Yo no lo visitaba desde que de niña fui con el colegio y tenía ganas de volver, además creía que la peque podía disfrutar de toda la parte relacionada con los dinosaurios y demás (los dinosaurios la alucinan). Y resulta que el plan no es que estuviese bien, es que fue un exitazo.

Yo que creía que en cosa de una hora ya habríamos visto todo y estaríamos en la calle disfrutando del solecito que hacía ese día, y resulta que la peque no se quería ir de allí. No exagero si digo que estuvimos dos horas y pico de visita.

Así entre nosotros os diré que a mi me pareció que el museo se había quedado un poco anclado en el tiempo. El concepto es el de museo a la antigua con vitrinas en las que se exponen muestras de las diferentes especies del reino animal, la relación entre unas y otras, evolución, fósiles, restos de nuestros antepasados, de especies extinguidas… Todo muy interesante pero poco dinámico. Aunque también tengo que decir que se trata de algo muy complejo y difícil de exponer con claridad.

Sin embargo, para nuestra sorpresa, nuestra peque alucinó viendo las diferentes especies animales, sus esqueletos, todo lo relacionado con sus formas de vida… Y bueno, ya con los huesos de los dinosaurios no sabía ni por dónde empezar. Gritaba: “¡Mamá, un pterodáctilo! ¡Y un T-Rex!” jajaja. Me dejó loca cuando vi que los reconocía.

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¡Mira mamá, un pterodáctilo!

 

Así que desde nuestra experiencia, se trata de un plan muy recomendable con los peques y que te permite explicarles muchísimas cosas. Ellos además ponen sus cabecitas en marcha para intentar entenderlo todo y encajar las piezas. Y la verdad es que es genial ver cómo lo van haciendo y sobre todo la capacidad que tienen para sorprenderse con cada detalle y para disfrutar y exprimir cada experiencia.

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T-Rex

Como siempre mis recomendaciones:

El precio es asequible, 7 €, los niños menores de 4 años no pagan y los de 4 a 16 tienen precio reducido. En cuanto a los horarios, mejor consultarlos porque creo que hay variaciones en función de la época del año.

Una cosa importante, el museo tiene dos partes y hay que salir del edificio para acceder a cada una de ellas porque se encuentran en los extremos del mismo, ya que la parte central está ocupada por el Colegio de Ingenieros Industriales.

Y por último, si vais sin tomar café y creéis que vais a poder tomar uno dentro, no contéis con ello… El museo, como os decía antes, está aún anclado en el tiempo y no dispone de cafetería ni nada similar como es habitual ahora en otros muchos museos. Solamente disponen de una zona de autoservicio (máquinas de café, refrescos y snacks), que además está en el sótano. Vamos, que no es un bonito sitio en el que disfrutar de una parada.

Esas pegas aparte, mi peque se lo pasó bomba. De verdad que a nosotros mismos nos sorprendió lo muchísimo que disfrutó. Así que por nuestra parte, recomendación total.

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Madrileñeando: la Quinta de los Molinos y sus almendros en flor

Cada año desde hace aproximadamente 8, visitamos la Quinta de los Molinos por estas fechas. Antes vivíamos bastante cerquita y de vez en cuando dábamos algún que otro paseito por allí porque es un parque bastante grande y agradable. Pero a finales de febrero, principios de marzo, se convierte en un verdadero espectáculo de la naturaleza con sus casi 25 hectáreas de árboles, la mayor parte de ellos almendros en flor.

 

1.1

Camino de almendros

 

 

2.2

Diferentes tonalidades

 

Así que, como correspondía, este fin de semana, sin que nos echase atrás el frío, hemos visitado el parque y está ¡PRECIOSO! Los almendros ya han florecido, así que corred, corred a verlo porque ya sabéis cómo es la naturaleza, en unos días las flores empezarán a caer y empezarán a salir brotes verdes anunciando la llegada de la primavera.

 

3.3

Algunos pétalos ya han empezado a caer y cubrir el suelo

 

5.5

Mi peque disfrutando del entorno

 

¿Que dónde está? Yo reconozco que hasta que no viví por allí cerca no había oído hablar de este parque, así que su descubrimiento fue aún más impactante para mi, cuando un buen día de marzo decidimos entrar por casualidad y nos encontramos con aquel lugar tan impresionante. Junto con el Parque de El Capricho es uno de los grandes desconocidos de la ciudad para los propios madrileños. Está en la calle Alcalá, frente a la boca de metro Suanzes (línea 5). Tiene acceso desde la calle Alcalá, desde la calle Juan Ignacio Luca de Tena y también desde la calle Miami.

El parque inicialmente era propiedad del conde de Torre Arias, pero en 1920 lo regaló al arquitecto alicantino César Cort Botí, quien decidió convertirlo en un jardín mediterráneo que le recordase a su tierra. Tiene un palacete de principios del siglo XX, extensiones de césped y otros árboles como olivos y eucaliptos, un estanque, dos molinos multipala americanos y la Casa del Reloj (en rehabilitación).

 

6.6

Hileras e hileras de almendros

 

7.7

Preciosas de cerca, y qué bien huelen

 

Es un lugar muy agradable para dar un paseo con los peques en cualquier momento del año, pero desde luego en estas fechas merece mucho la pena ir, así que si tenéis un hueco esta semana, como muy tarde la siguiente, lo recomiendo. Y si no, pues ya sabéis a dónde tenéis que ir a dar una vuelta, a hacer unas fotos o un picnic el próximo año. Ale, a poneros un aviso en el móvil 😉

 

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Estanque con fuente, patos…

 

 

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Paseo de eucaliptos

 

Nosotros pasamos una mañana genial, la peque se llevó la bici e hicimos un millón de fotos. Y eso que este año el tiempo no acompañaba y no os voy a negar que pasamos un poquito de frío, pero todo sea por el espectáculo de los almendros en flor 🙂 A la peque le gustó mucho ver los árboles llenos de flores rosas que olían muy bien (palabras suyas). Ah, y en el estanque hay patos (fundamental lo de los patos con los niños, jeje).

Contadme si os animáis a ir. Seguro que os encanta 😉