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Madrileñeando: Museo de Ciencias Naturales

Hace un par de meses hicimos un plan que ha sido uno de los más exitosos de los últimos tiempos con la peque, así que paso por aquí a contároslo porque lo tenía pendiente.

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Museo Nacional de Ciencias Naturales (Madrid)

 

Era un plan que teníamos en mente desde hacía mucho tiempo, visitar el Museo Nacional de Ciencias Naturales. Yo no lo visitaba desde que de niña fui con el colegio y tenía ganas de volver, además creía que la peque podía disfrutar de toda la parte relacionada con los dinosaurios y demás (los dinosaurios la alucinan). Y resulta que el plan no es que estuviese bien, es que fue un exitazo.

Yo que creía que en cosa de una hora ya habríamos visto todo y estaríamos en la calle disfrutando del solecito que hacía ese día, y resulta que la peque no se quería ir de allí. No exagero si digo que estuvimos dos horas y pico de visita.

Así entre nosotros os diré que a mi me pareció que el museo se había quedado un poco anclado en el tiempo. El concepto es el de museo a la antigua con vitrinas en las que se exponen muestras de las diferentes especies del reino animal, la relación entre unas y otras, evolución, fósiles, restos de nuestros antepasados, de especies extinguidas… Todo muy interesante pero poco dinámico. Aunque también tengo que decir que se trata de algo muy complejo y difícil de exponer con claridad.

Sin embargo, para nuestra sorpresa, nuestra peque alucinó viendo las diferentes especies animales, sus esqueletos, todo lo relacionado con sus formas de vida… Y bueno, ya con los huesos de los dinosaurios no sabía ni por dónde empezar. Gritaba: “¡Mamá, un pterodáctilo! ¡Y un T-Rex!” jajaja. Me dejó loca cuando vi que los reconocía.

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¡Mira mamá, un pterodáctilo!

 

Así que desde nuestra experiencia, se trata de un plan muy recomendable con los peques y que te permite explicarles muchísimas cosas. Ellos además ponen sus cabecitas en marcha para intentar entenderlo todo y encajar las piezas. Y la verdad es que es genial ver cómo lo van haciendo y sobre todo la capacidad que tienen para sorprenderse con cada detalle y para disfrutar y exprimir cada experiencia.

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T-Rex

Como siempre mis recomendaciones:

El precio es asequible, 7 €, los niños menores de 4 años no pagan y los de 4 a 16 tienen precio reducido. En cuanto a los horarios, mejor consultarlos porque creo que hay variaciones en función de la época del año.

Una cosa importante, el museo tiene dos partes y hay que salir del edificio para acceder a cada una de ellas porque se encuentran en los extremos del mismo, ya que la parte central está ocupada por el Colegio de Ingenieros Industriales.

Y por último, si vais sin tomar café y creéis que vais a poder tomar uno dentro, no contéis con ello… El museo, como os decía antes, está aún anclado en el tiempo y no dispone de cafetería ni nada similar como es habitual ahora en otros muchos museos. Solamente disponen de una zona de autoservicio (máquinas de café, refrescos y snacks), que además está en el sótano. Vamos, que no es un bonito sitio en el que disfrutar de una parada.

Esas pegas aparte, mi peque se lo pasó bomba. De verdad que a nosotros mismos nos sorprendió lo muchísimo que disfrutó. Así que por nuestra parte, recomendación total.

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Madrileñeando: una tarde en el Museo del Prado

Así de chulos somos nosotros. Aprovechando que en el cole de la peque están trabajando el tema de los pintores y el arte, nos hemos sacado un plan de la manga y hemos ido todos juntos al Museo del Prado. Que a veces no somos conscientes, pero tenemos una de las pinacotecas más importantes del mundo aquí a la vuelta de la esquina, así que habrá que ir de vez en cuando ¿no?

 

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Mi peque admirando la estatua de “Velázquer”, como ella dice, en la puerta del museo

 

Como fuimos con una niña de sólo 3 años contamos además con una ventaja, y es que las 2 horas gratuitas que ofrece el museo todos los días al final de la tarde nos resultaron más que suficientes. Tenéis toda la información sobre tarifas y horarios en la web del museo que podéis ver aquí.

En todo momento estoy hablando de la exposición permanente del museo. Aparte hay siempre exposiciones temporales, pero eso ya cuando corresponda. De momento queríamos hacer una pequeña toma de contacto, que la peque viese un museo por dentro y que pudiese ver algunos de los cuadros que la profe les ha enseñado en clase en vivo y en directo.

La experiencia estuvo genial. Lo pasamos muy bien y, como os digo, con esas 2 horas gratuitas tuvimos más que suficiente. De primeras fuimos directos a ver Las meninas de Velázquez, que es el cuadro que la peque tiene más controlado. Yo creo que alucinó al ver que era tan grande, y yo disfruté un montón viendo cómo reconocía a Velázquez en el cuadro y cómo me preguntaba cosas como quién es el que sale al fondo.

Luego fuimos a ver las obras más conocidas y menos “agresivas” para un niño, que con 3 años son aún muy impresionables, y no veo necesidad de enseñarle escenas desagradables (tan frecuentes en la pintura). Vimos Las tres gracias de Rubens, La familia de Carlos IV de Goya, Niños en la playa de Sorolla (perfecta para niños), El jardín de las delicias de El Bosco… en fin, de todo un poco. Y después nos pasamos por la tienda del museo, que tiene una sección de libros infantiles y compramos, por sólo  3€ un cuentecito con pegatinas sobre el museo. Imaginaos, la peque más que encantada con el paseo y con su cuento, que ayer llevó al cole para enseñárselo a sus compañeros.

 

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Cuento que se llevó la peque

 

Como extra dimos un paseíto por El Retiro, que está al lado y siempre apetece.

Si queréis hacer este plan con los peques os recomiendo no llegar muy al límite de la hora gratuita porque se forma bastante cola y aunque va bastante rápido, si te tiras un rato esperando para entrar al final las 2 horas se convierten en 1 hora y pico. Si vais con carrito creo que el acceso es preferente. De esto enteraos bien, no vayáis a estar esperando sin necesidad.

Para familias con niños de a partir de 8 años se ofrecen juegos de pistas con material didáctico para convertir el recorrido por el museo en un juego y motivar a los niños a participar.

A nosotros el plano del museo nos resultó muy útil, no sólo para orientarnos, sino también porque vienen señaladas algunas de las obras más famosas expuestas. Así que si vais, ya sabéis, lo primero, coger un planito.

Y por supuesto prohibidas las fotos dentro, que a una mujer que había a mi lado le echaron una buena bronca por hacer una foto a La maja vestida de Goya. Por eso este post va con pocas fotos… pero bueno…

Hasta aquí el Madrileñeando de hoy. Seguiremos recorriendo la ciudad y os seguiré contando 😉 A ver qué es lo próximo… 

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Madrileñeando: Un día en Patones

El fin de semana pasado, este del puente no porque los virus nos han dejado K.O, fuimos a pasar el día a Patones de arriba. Los que seáis de Madrid seguramente lo conozcáis o al menos os sonará, porque es un municipio muy conocido por su historia, ubicación y belleza.

 

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Patones está situado en una zona montañosa, en una ladera en la que el pueblo queda prácticamente oculto a la vista. Existe una leyenda que dice que los habitantes de la zona huyeron a esas montañas en tiempos de la ocupación musulmana, siendo una zona que nunca llegó a ser “ocupada”, y por lo tanto, en la que se mantuvieron las costumbres y creencias preexistentes. También se dice que fue una zona que nunca llegó a ser ocupada por los franceses, puesto que nunca supieron de su existencia, al estar oculto a la vista. Pero parece que se trata de leyendas. Lo que sí es cierto es que en Patones había Rey, sí, sí, el Rey de Patones. Se trataba de una especie de alcalde-juez de paz que se encargaba de gobernar e impartir justicia.

A mediados del siglo XX los habitantes de Patones decidieron trasladarse a una zona más llana y fundaron Patones de abajo, quedando Patones de arriba deshabitado. Sin embargo, la belleza de su enclave, de su arquitectura en pizarra (ejemplo de los que se conoce como arquitectura negra) y su increíble historia/leyenda lo han convertido en uno de los municipios más visitados de la Comunidad de Madrid.

 

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El acceso es complicado, por una estrechísima carretera de doble sentido, y aparcar en fin de semana tampoco es fácil, pero el lugar merece la pena. Como nosotros fuimos en un día medio lluvioso, tuvimos la suerte de poder pasear por el pueblo con poquita gente, y la verdad es que lo agradecimos, porque es pequeñito y lleno de gente habría perdido mucho encanto.

 

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Aparte de un paseo por el pueblo y sus estrechas calles, es recomendable tomar alguna de las rutas que salen desde allí para disfrutar del paisaje y el entorno. Nosotros con la peque caminamos un poquito por los alrededores del pueblo, pero se cansó rápido. Otra vez será. A pocos kilómetros del pueblo está la Ermita de la Virgen de la Oliva, de estilo románico-mudéjar. Y muy cerquita, en la zona más llana cercana a Patones de abajo, hay un yacimiento arqueológico con restos de un castro de origen prerromano.

 

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Nosotros, después de un breve paseo, nos metimos en uno de los restaurantes que hay a comer, porque se puso a diluviar. Así que ¿qué podíamos hacer? Pues comernos unos judiones y un solomillo, jejeje. Bueno, yo sustituí los judiones por un salmorejo, que para mi era demasiado. Y para bajar la comida otro paseito junto al arroyo, lavadero, puente… hasta las afueras, donde quedan restos de construcciones que en su momento estuvieron principalmente destinadas al ganado.

 

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Pasamos un día genial y a la peque le gustó mucho. Está muy cerquita de Madrid, a unos 60 km, y ofrece muchas posibilidades. Si vas con niños todavía pequeños, como es nuestro caso, es un lugar muy cómodo para hacer un plan interesante pero no demasiado cansado, porque el pueblo en sí es muy pequeñito y abarcable. Después tiene todas las alternativas que os he comentado más arriba: rutas, ermita, castro… etc. para ir adaptando el plan a cada uno.

Ya sabéis, si tenéis un día libre y no sabéis qué hacer, podéis hacer una visita a Patones.

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Madrileñeando: caballos, campo y parrilla en La Colina

Hemos aprovechado las vacaciones de Semana Santa para hacer planes en Madrid y alrededores, ya que este año no nos hemos animado a pasarlas en la costa, como hemos hecho otros años. Y uno de los planes más chulos de estos días ha sido pasar la mañana dando un paseo por el campo y comer en el Club Social La Colina. Un descubrimiento que hemos hecho gracias a unos amigos y un plan que seguro repetiremos, porque nos gustó mucho y está increíblemente cerca.

Se trata de un club hípico con restaurante que te permite dar un paseo por el campo, dar una vuelta a caballo y después comer en plan parrilla rico rico 😉 Eso sí, hay que saber que este lugar existe porque no es que esté visible precisamente. Hay que ir a propósito, así que espero estar descubriéndoos a muchos un sitio que no conocíais para hacer un plan diferente y además muy cerca, porque aunque parezca increíble ni siquiera tenéis que salir de Madrid. Está en la carretera de Fuencarral a El Pardo, junto al barrio de Montecarmelo. En la web tenéis explicaciones claras de cómo se llega, podéis pinchar aquí. Eso sí, preparaos para caminito off-road para llegar jejeje.

 

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Para que os hagáis una idea…

 

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¡Y mirad qué cerquita está!

 

Nosotros no nos animamos a dar una vuelta con los caballos porque íbamos con niños muy pequeños, pero puede ser un plan bastante chulo para cuando sean más mayores. Lo que hicimos fue dar un paseo por las cuadras, que eso a niños de 3 añitos ya les parece algo alucinante si no están acostumbrados. Poder ver a los caballos tan cerca, ver cómo les cepillan y les alimentan… en fin, que mi peque lleva 3 días cepillando con mi cepillo al caballo de playmobil, imaginad la desproporción, jejeje.

 

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Con prismáticos y todo para ver los caballos… Así es más “aventura”

 

Dimos un pequeño paseo por los alrededores de La Colina y después disfrutamos de una comida muy rica en la terraza. La verdad es que el entorno es muy agradable y sobre todo te permite tener la sensación de estar lejos, en un entorno rural, sin apenas haber recorrido unos kilómetros desde la zona urbana.

 

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No se ve pero ahí estaban cocinando a la parrilla… Mmmm. Y atención al detalle, con caballo y todo ¿eh?

 

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Terracita

 

Nos comentaron que cuando empieza el buen tiempo, ponen un castillo hinchable y alguna cosa más para que jueguen los niños, y en ocasiones organizan planes especiales con música en directo. El próximo sábado 9 de abril hay un brunch a las 12.

Aquí tenéis un vídeo de uno de esos planes con música en vivo, en este caso por la noche, para que os hagáis una idea:

Sin duda un plan muy agradable que repetiremos seguramente este verano, cuando esté el castillo hinchable (aunque a mi me dan un poco de pánico los castillos hinchables, pero bueno…) o quizá nos animemos con ese brunch ¿quién sabe? Recomendable para hacer algo diferente sin irse muy lejos de la ciudad.

¿Qué os parece?

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Madrileñeando “desde el cielo”: teleférico de Madrid

Vaya super plan hicimos el sábado. Subimos en el teleférico, dimos un paseo por la Casa de Campo y disfrutamos del tiempo primaveral que nos está regalando Enero. Y además terminamos el día con una pequeña aventurita y todo. Sábado completo, vamos.

 

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A punto de subir al teleférico por primera vez 🙂

 

Después de una semana bastante fría, pero normal para estas fechas, hemos vuelto a este “primer año sin invierno” como dijo el otro día un amigo mío (Julián, te robo la frase 😉 ). Aunque probablemente no sean tan buenas noticias, sino una consecuencia más que probable del famoso cambio climático, somos muy de “que nos quiten lo bailao” y estos días de solecito son de lo más agradable para disfrutar en nuestra ciudad.

Tengo que confesar algo, nunca había montado en el teleférico. Sus cabinas han pasado miles de veces por encima de mi cabeza y forman parte del paisaje de esta ciudad, pero nunca había subido. El sábado buscando un plan chulo al aire libre me acordé de repente, y la verdad es que fue una gran idea porque la peque alucinó. Estaba entusiasmada, era como si estuviese subiendo en la atracción más alucinante del mundo. Eso de que fuésemos todos en una cabina en movimiento, suspendidos en el aire y poder ver la ciudad desde arriba le encantó, iba como loca. Me gustó especialmente eso de ir solos en la cabina. Va un grupo por cabina, hasta si el grupo es de uno 🙂

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Sobrevolando el Manzanares, y al fondo la Almudena

 

Sobre la Casa de Campo

Sobre la Casa de Campo

 

Dejamos el coche en el Paseo del Pintor Rosales y compramos billete de ida y vuelta sin tener un plan muy claro, y todo salió muy bien porque después de sobrevolar el Manzanares, la ermita de San Antonio de la Florida, parte de la Casa de Campo y ver la catedral de la Almudena desde el aire, llegamos al destino más o menos a la hora de comer, y resulta que justo allí hay un restaurante-mirador con unas vistas preciosas. La comida es de batalla (bocadillos, pizzas, hamburguesas, nuggets…etc) y el restaurante por dentro bastante desbaratado y poco “apetecible” pero tiene una terraza muy agradable para los días soleados como el sábado, y como os digo, desde allí las vistas de Madrid merecen la pena.

 

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Terraza-mirador del teleférico

 

Vistas desde la terraza

Vistas desde la terraza

 

Después de comer dimos un paseo por la Casa de Campo. Hacía mucho que no paseaba por allí y había olvidado lo agradable que es… Nos encontramos además con una zona muy grande de columpios y la peque ya se volvió loca de la emoción. Teleférico, paseo por el campo y columpios, ¿qué puede haber mejor?

 

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Columpios y todo, plan completito para los peques

 

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Paseo por la Casa de Campo y nuestra clásica foto de sombras

 

Tras el paseo y la merienda de la peque sentados en una zona tipo merendero, nos dispusimos a volver para que no se hiciese muy tarde, y aquí empezó la aventurita con la que terminamos el día. Cuando llegamos a coger el teleférico nos encontramos con que ¡hacía 10 minutos que lo habían cerrado! Eran las 18:10… Atención a los horarios si os animáis con el plan para que no os pase lo que a nosotros. Yo no sé cómo había mirado los horarios pero está claro que mal porque estaba segura de que cerraban más tarde. Al chico del teleférico que nos informó, le debimos dar un poco de lastimita, allí tirados en la Casa de Campo con la peque, así que fue a avisar a un compañero. Por un momento creímos que iban a hacer una excepción porque el teleférico seguía en marcha… pero entonces el compañero llegó y muy amablemente nos dijo que bajando por la carretera llegaríamos al metro. Así que cogimos la carreterita y ale, para el metro…

 

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De vuelta… por este paisaje tan inglés

 

La peque se quedó con cara de decepción, porque estaba deseando volver a subir al teleférico, pero lo entendió. El paseo la verdad es que fue muy chulo, pero a mitad de camino la peque dijo que “hasta aquí hemos llegado”, hubo que cogerla en brazos y se quedó dormida… Vamos, que el papá de la criatura, que fue el que cargó con ella, aún se está acordando del paseo. Luego tocó metro y otro paseo hasta el coche. Si nos retrasamos un poco más, se nos hace de noche en la Casa de Campo, pero no hubo problema, con error y todo clavamos el horario 😉

Aquí tenéis los precios y los horarios (para que no os quedéis tirados :S ). A nosotros nos pareció un buen plan para hacer con niños y disfrutar del buen tiempo. Y después a la vuelta podéis dar un paseo por el Templo de Debod… pero bueno, eso ya lo dejo para otro día 😉

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Madrileñeando: Museo Nacional de Ciencia y Tecnología

Es lunes, he tenido un buen fin de semana y me he venido arriba, así que he decidido que hoy estamos de estreno en Y de repente papis. Hoy pongo en marcha la sección Madrileñeando, en la que os iré contando nuestras aventuras, descubrimientos y paseos por esta maravillosa ciudad en la que vivimos, llena de rincones interesantes para grandes y pequeños.

Y el primer post de Madrileñeando va a estar dedicado a nuestra visita de ayer al Museo Nacional de Ciencia y Tecnología de Alcobendas, centrado en la promoción del conocimiento, la cultura y la educación científica a través de colecciones históricas de ciencia y tecnología y también a través de actividades educativas e interactivas.

 

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Museo Nacional de Ciencia y Tecnología

 

La verdad es que el plan surgió por pura casualidad, estábamos buscando algo interesante que hacer con la peque en un día lluvioso y me acordé de este museo, del que me habían hablado hace unos días.

Aunque nuestra peque es aún demasiado pequeña para enterarse y poder sacarle partido, el museo tiene una gran ventaja, es gratis todos los días (lunes cerrado), así que decidimos acercarnos para dar una vueltecita y aprovecharlo en la medida en que nos fuese posible. Y tengo que decir que lo pasamos muy bien y hoy la pequeñaja se ha despertado hablando del museo

Para niños más mayores me pareció una buenísima opción para pasar una mañana o tarde del fin de semana, y para los que estén en edad pre-escolar, está bien para dar un pequeño paseo. El museo no es muy grande, lo que veo como una ventaja de cara a los niños. Está organizado en dos plantas más la azotea. En la planta baja se encuentra la Sala Patrimonio, en la que se exponen las colecciones del museo. Muestran la evolución del microscopio, de los aparatos de fotografía y cine, una pequeña muestra de la historia de la medicina a través de diferentes instrumentos, la evolución de la tecnología doméstica (con televisores, teléfonos, radios…), los primeros automóviles, bicicletas, velocípedos… Bastante interesante, y sobre todo expuesto de manera esquemática y más que suficiente para los niños.

 

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Automóvil expuesto en la Sala Patrimonio

 

En la Exposición Temporal de la planta baja, hay hasta diciembre una muestra de Biotecnología, que muestra el uso de organismos vivos para crear productos o servicios, como ropa o alimentos.

En la primera planta se encuentra la Sala Gabinete, con instrumentos de los gabinetes de física y química que se formaron a mediados del siglo XIX, y lo que más disfrutan los niños, la Sala de Interactivos, con más de 60 módulos relacionados con las ciencias experimentales que ellos mismos pueden manipular.

 

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¡Mira mis manos!

 

Nosotros dimos un paseo rápido por las salas, entreteniéndonos un poco más en la zona de los automóviles y bicicletas, que a la peque le encantaron, y después estuvimos prácticamente todo el tiempo en la Sala de Interactivos, donde, obviamente no intentamos explicarle el Principio de Arquímedes, pero pudo manipular un montón de módulos experimentales que la volvieron loca. Eso de ver subir un globo colocado sobre una columna de aire después de tocar un botón, o hacer subir y bajar en el agua a un pez con una pequeña bomba de aire que ella manejaba, le encantó.

 

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¡A ver si la coges!

 

En la última planta hay una gran azotea y un Planetario, en el que se hace una simulación astronómica en diferentes pases organizados. Fue una pena no poder entrar en el Planetario, porque la sesión que nos venía bien por hora ya estaba completa, pero nos lo recomendaron para niños de todas las edades.

Para los más pequeños el museo cuenta además con 3 áreas especiales:

  • Nanoespacio (3-5 años): un área experimental dedicada a los sentidos.
  • Nanoplanetario (3-8 años)
  • Microespacio (3-8 años): un área de experimentación sobre la materia, mecánica, luz y comunicación.

Tanto el acceso al Planetario como a los espacios para los niños tiene un precio de 3€ por persona, y a los espacios para niños no pueden entrar acompañados, se quedan con los monitores, pero puede verse desde fuera.

Y otra cosa con la que todos los niños andaban ayer locos: podréis haceros una foto con los peques en ¡la luna! Bueno, en un photocall de la luna, pero da bastante el pego ¿o no?

 

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¿Vamos a la luna?

 

En definitiva, un buen plan para hacer con niños, sobre todo mayores, porque le sacarán más partido, pero también está bien para un paseo con los más pequeños, que disfrutarán de los módulos interactivos, los espacios para niños y el planetario.

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Plan con niños en Madrid: Parque Europa

Este fin de semana hemos hecho todo un descubrimiento por pura casualidad. Ya habíamos oído hablar del Parque Europa de Torrejón de Ardoz, pero no nos había dado por acercarnos porque esperábamos un parque al uso con algunas pequeñas reproducciones de monumentos europeos. El sábado estuvimos en la Feria del Libro y el domingo por la mañana lo tuvimos ocupado pero por la tarde no sabíamos muy bien qué hacer y como no estábamos muy lejos de Torrejón nos acordamos del Parque Europa y decidimos ir a dar un paseo por echar un ojo. Y la verdad es que nos quedamos bastante sorprendidos.

 

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Reproducciones de diferentes monumentos europeos

 

Lo más importante, antes de que sigáis leyendo, es que sepáis que es un parque que está abierto al público, no hay que pagar entrada, pero aviso de que ya te lo cobran por otro lado, porque hay parquímetros durante todo el fin de semana y el tiempo de estacionamiento mínimo es de 6 horas, que son 3 euros… Así que aconsejo intentar encontrar aparcamiento en los alrededores y no en la misma entrada del parque. Nosotros ya pagamos la novatada.

Se trata de un parque de aproximadamente 230.000 metros cuadrados con tres lagos, una fuente cibernética que ofrece un espectáculo de luz y sonido, reproducciones de los monumentos más emblemáticos de diferentes ciudades europeas y un montón de opciones para el ocio de los más pequeños y también de los mayores.

 

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Lago con embarcadero

 

Tanto el paseo por el parque y por los monumentos como el acceso a la zona de ocio infantil y el espectáculo de la fuente son gratuitos. Para el resto de actividades hay que pagar. Podéis consultar los precios en la web del parque (ocio). Hay una gran tirolina, un embarcadero con barcas para mayores y niños, tiro con arco, un parque multiaventura (con rocódromo, puentes colgantes, tirolina para niños… etc), fauna aventura (donde los peques pueden ver e interactuar con animales como canguros, cabras, linces, aves rapaces…), un laberinto láser, alquiler de bicis y cuadriciclos, camas elásticas… Y seguro que algo me estoy dejando…

Además el parque cuenta con diferentes kioscos de helados, refrescos y comida rápida, dos restaurantes e incluso una terraza chill out para tomar un coctel o una copa. Ah, y un merendero, por si quieres comer o merendar por allí llevándote la comida desde casa.

 

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Reproducción de diferentes tipos de construcciones españolas

 

 

Como digo, para nosotros fue todo un descubrimiento, porque no esperábamos que fuese ni tan grande, ni que las reproducciones de los monumentos estuviesen tan bien ni que hubiese además esa oferta de actividades. La peque se lo pasó pipa sobre todo en la zona infantil, que la verdad es que estaba muy muy bien. No nos animamos a nada más porque ni íbamos preparados ni teníamos tiempo, pero volveremos más adelante seguro. En verano, eso sí, lo de pasar el día va a estar difícil porque no hay muchas sombras, pero está muy bien para dar un paseo a partir de una hora de la tarde en que el sol ya no pegue fuerte. Y para pasar el día en otoño o primavera ya nos lo hemos apuntado. Es además una buena opción para celebraciones de cumples de los pequeños de la casa u otras celebraciones, por si alguien puede estar interesado. Vimos varias comuniones.

 

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Zona de ocio infantil

 

 

El espectáculo de luz y sonido de la fuente no lo vimos, pero al comentarlo hoy con otras personas que ya conocían el parque, nos han dicho que es bastante recomendable. En la web del parque (horarios) podéis ver también los horarios de los pases.

Recomendación: en verano llevad repelente de mosquitos porque hay una zona del parque que estaba llena de ellos, cerca de la reproducción del Atomium de Bruselas, no sé por qué en esa zona había tantos, pero aviso por si sois de a los que os pican…

Si volvemos este verano a ver la fuente cibernética o a pasar el día el próximo otoño volveré a contaros por aquí qué tal experiencia.

¿Conocíais ya el Parque Europa?

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Un día en Faunia

Este sábado pasamos el día en Faunia y la verdad es que pasamos un día supeIMG-20150329-WA0019_faunia_200r bueno. Yo no estaba segura de si la peque no se iba a aburrir un poco al cabo de un rato, pero me ha sorprendido lo bien que se lo pasó y cómo disfrutó con sólo 2 años. Y es que el parque está muy bien organizado y pensado para que los más pequeños disfruten al máximo. Los animales pueden verse desde muy cerquita y eso les permite ser más conscientes de lo que están viendo. Es un fantástico plan para pasar el día con niños y poder disfrutar todos. También para los padres resulta muy interesante, ya que Faunia reproduce diferentes ecosistemas como la selva amazónica o el bosque africano, entre otros, en los que viven animales autóctonos de muy diversas zonas del planeta. Muy recomendable.

El parque tiene itinerarios recomendados para los niños en función de su edad. El recomendado para niños de 0 a 7 años, por ejemplo, pasa por “La granja” y “El nido”. En “La granja” pueden ver de cerca ovejas, cabras, cerdos o ponys, e incluso darles de comer; y en “El nido” pueden ver cómo los pollitos salen del huevo con gran esfuerzo para convertirse después en unos bonitos pollitos amarillos. Les encanta porque tienen la oportunidad de ver en directo animales que ya conocen muy bien de la tele y los cuentos, y la verdad es que alucinan.

Pueden ver además canguros, pingüinos, cocodrilos, todo tipo de aves, mariposas, monos, leones marinos… y otros muchos animales que les dejan con la boca abierta. En nuestro caso los pingüinos y los cocodrilos fueron de los que más emoción y sorpresa causaron. De hecho, los pingüinos tuvimos que volver a verlos porque mi peque estaba emocionada, y la verdad es que no me extraña porque estaban en un espacio adecuado para ellos que reproducía su entorno y podías ver a través de un cristal cómo bucean a gran velocidad y cómo les alimentan.

Hay también exhibiciones y charlas didácticas que sobre todo pueden resultar muy interesantes para niños un poquito más mayores. Y también existe la posibilidad de interacción con algunos animales que tienes que contratar a parte, eso sí, como un baño con osos marinos, alimentar a los cocodrilos o la experiencia con manatíes.

En cuanto a la comida, dentro del parque hay un restaurante, una hamburguesería, varios kioskos de comida rápida y algún puesto de helados y refrescos. Además hay áreas habilitadas para comer por si quieres llevar tu propia comida.

Nosotros comimos en la hamburguesería, donde además había microondas para calentar la comida de los niños más pequeños, así que nos apañamos bastante bien. Eso sí, hay que tener en cuenta que casi todo el mundo va con niños y a partir de las 13 horas los sitios para comer se ponen hasta arriba.

Otra cosa que nos vino muy bien fueron los coches/carrito que puedes alquilar en la entrada. Son pequeños coches con volante y todo y con un manillar que maneja el padre o adulto que vaya con el niño. Así si el niño aún es pequeño para un paseo tan largo (porque te pegas al final una buena caminata) o si se cansa, como fue nuestro caso, puedes alquilar uno de estos coches y el peque irá la mar de contento en su coche con volante.

La verdad es que pasamos un día muy bueno en el que disfrutamos todos muchísimo. Es un buen plan para disfrutar incluso con niños bastante pequeños. Desde luego con 2 años nuestra peque lo vivió al máximo. Eso sí, acaban agotados, por primera vez en la vida conseguimos cansar a nuestra niña. Normal porque además del paseo (el parque tiene 14 hectáreas) fueron muchas emociones y muchos estímulos.

En definitiva un plan muy recomendable que más adelante volveremos a repetir.