10

Reflexiones sobre el inicio del colegio

school-926213_1280

 

Qué tema tan complicado y qué cantidad de dudas me genera. Me refiero al inicio del colegio, a empezar con apenas 3 años, a las opciones que realmente tenemos, a los tipos de colegios (si es que hay muchos)… es algo muy complejo sobre lo que no sé si termino de tener las ideas claras y que me abruma a ratos.

Hablo siempre desde mi propia experiencia, que es la que es hasta el momento, y desde la observación. Supongo que según vaya pasando el tiempo mis ideas se irán moldeando como me ha pasado con otras cosas, pero ahora mismo estamos en el punto en el que estamos, que es el inicio del primer año de cole de mi peque.

En realidad no podemos quejarnos porque la adaptación ha sido buena, la peque es muy sociable y echada para adelante, así que no hemos tenido llantos ni dramas durante las primeras semanas. Pero resulta que la semana pasada estuvo malita un par de días y la vuelta al cole ha sido desastrosa. Llora desconsoladamente cada mañana porque no quiere ir, y yo la despego de mi mano, a la que se agarra con fuerza, y la dejo hecha un mar de lágrimas en su clase. Luego me voy de allí con el corazón encogido, porque en realidad lo que me pide el cuerpo es abrazarla y calmarla, y no dejarla allí obligada.

Es normal, me dice mucha gente. Y yo sé que es muy habitual, eso ya lo sé y eso no es lo que me preocupa. Que sea habitual no apacigua las miles de dudas que me asaltan respecto a los niños, el colegio y si hacemos las cosas de la forma correcta.

Voy a tratar de explicarme sin que suene a locura lo que cuento, y para ello voy a dejar de lado el que “las cosas son así”, las costumbres, las convenciones y lo que nos parece “lo normal” o “lo que debe ser”… y voy intentar ir a la esencia del asunto simplificándolo.

La principal duda que me asalta es si los niños de 3 años (o menos, como es nuestro caso) están preparados para ir al colegio. Mi propia lógica e intuición me gritan que no desde dentro. Muchos pensarán que por supuesto que sí, es más, la mayoría han ido ya a guardería. Y yo pienso que sí, pero que las guarderías son otra historia. No quiero decir con esto que sea una defensora de las guarderías (esto es ya un debate diferente y con su propia complejidad), pero en lo que se refiere a las cuestiones en las que me voy a centrar ahora, las guarderías son distintas, ya que en ellas se asume que los peques son bebés o niños muy pequeños y se les trata (espero) como tal. En el colegio la cosa es diferente y te lo dejan claro desde la primera reunión: eso no es una guardería, es un colegio (y esto lo que quiere decir es que a los colegios van niños, no bebés, con todo lo que eso implica).

A partir de aquí dejamos de lado el proceso de aprendizaje y maduración de cada niño, su ritmo propio, y les obligamos a todos a controlar esfínteres sí o sí, a comer solos, ir al baño solos también si es posible (¿disculpe? pero si su pequeña cabecita acaba de comprender lo que es “hacer pis y caca” ¿cómo se va a limpiar ya solo?) y se convierte en fundamental potenciar su autonomía. Que potenciar la autonomía de los niños está muy bien, pero forzarla es otra cosa.

Los niños de 3 años son exploradores, están empezando a conocer el mundo, empezando a tener una conciencia clara de sí mismos y de los demás, y deberíamos dejarles vivir ese proceso. En ese proceso el juego es su principal vía de aprendizaje porque aprenden a través de la propia experimentación. Con esto no quiero decir que a los peques no haya que ponerles límites. Por supuesto que sí, hay que ir enseñándoles y guiándoles, pero no olvidándonos de su edad, sus capacidades y su propio ritmo y características personales.

El colegio es el colegio, tal y como lo hemos conocido nosotros (que ya éramos más mayores) salvo por pequeñas modificaciones, pero en lo básico es lo mismo. Y esto se traduce en rutinas, actividades pautadas y normas. Que no digo que les traten mal ni que sea un campo de concentración, por dios que nadie me malinterprete, pero en mi humilde opinión se trata de niños muy pequeños que necesitan actividades más espontáneas, dirigidas pero no claramente marcadas.

Y esto no es culpa de los profesores, que no dudo (y espero) que intentan hacerlo lo mejor posible con las herramientas que tienen, ni de los padres (con sus propias circunstancias personales, horarios de trabajo extendidos… etc). Supongo que es un problema de concepto y de organización social, una organización en la que hemos asumido que los niños “deben” pasar por determinadas fases porque “las cosas son así”, una organización en la que los padres tienen suerte si les da tiempo a llevar y recoger a los peques del cole, en la que muchos niños llegan al colegio con “los primeros del cole” y se van tras “un ratito más” porque a sus padres no les queda otra, y en la que les exigimos ser más mayores de lo que realmente son porque lo necesitamos los adultos. Vamos, que los niños empiezan tan pronto el cole porque los padres lo necesitamos, y sus actividades escolares se organizan de forma tan pautada porque es más fácil para los colegios.

Ojalá hubiese una conciencia mayor por parte de todos en lo que se refiere al desarrollo natural de los peques y les tratásemos más como corresponde. Ojalá se tomasen medidas para que los adultos pudiésemos tener un tiempo decente que dedicarle a nuestra vida personal y familiar. Ojalá hubiese una revolución en el sistema educativo orientada conseguir un desarrollo integral de los niños, respetuoso con ellos mismos, sus características personales, su edad…etc.

En fin… que esta sociedad en mi opinión está muy mal organizada en cosas muy básicas, pero claro, ya estamos metidos de lleno en un juego del que no nos podemos salir.

Las opciones además son pocas, y si las hay son caras, de manera que no te queda otra que subirte al carro y tirar para adelante. Y no es cuestión de traumas o no, que muchas veces he oído expresiones del tipo “es que los niños de ahora se traumatizan a la mínima”, es cuestión de que al menos a mi, y seguro que a la mayoría, me gustaría poder hacer las cosas lo mejor posible.

Ya os decía que dentro de lo que cabe nosotros hemos tenido suerte porque la peque se ha adaptado relativamente bien al cole, aunque ahora hemos dado un pasito para atrás. Otros niños han entrado llorando y gritando desde el primer día, y observándoles un día tras otro, hablando con otros padres de lo que les cuentan los peques cuando llegan a casa, y mi propia lógica, me han llevado a esta reflexión.

Seguro que en unas semanas o como mucho algunos meses tanto ella como todos los niños de 3 años ya estarán adaptados, porque los niños al final se adaptan a todo, y todo será mucho más fácil y el año que viene ya será otra cosa porque serán un poquito más mayores. Supongo que mi sensación general mejorará y no pasará nada porque año tras año empiezan el cole peques de 2 y 3 años y el mundo sigue girando, pero no por eso dejaré de pensar que son niños muy pequeños para el colegio tal y como lo entendemos ahora.

NOTA: Todas las opiniones están basadas en mi experiencia y en mi observación y no “van a misa”. Me encantaría leer las vuestras.

Anuncios