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Rincón de Lectura: El monstruo de colores

Cuando llevo a mi peque al cole veo cómo cada mañana algunos niños se acercan a la pared de la clase y ponen su foto bajo monstruitos de diferentes colores, cambiándolas de uno a otro. Imaginaba que tiene que ver con cómo se encuentran cada día, con sus emociones, y hoy, dando una vuelta por una librería, he encontrado el libro en el que se han inspirado en el cole. Se llama El monstruo de colores, y efectivamente habla de las emociones.

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El protagonista es un monstruo que está hecho un lío, está confuso, porque no sabe cómo se siente, está hecho de muchos colores. Por eso una niña le ayuda a poner cada uno de esos colores (emociones) en un bote diferente, así sabrá distinguirlas y sabrá cómo se siente.

Es muy importante que desde pequeños aprendamos a distinguir nuestras emociones y poner nombre a cómo nos sentimos, para poder entendernos a nosotros mismos y evitar la frustración o que determinadas emociones, que son normales, se intensifiquen por tratar de reprimirlas. Ya el pasado verano fue todo un éxito la película de Disney-Pixar Del revés, que trataba sobre este tema (pero no es para niños tan pequeños). De alguna manera, la película nos venía a decir que todas nuestras emociones son importantes, necesarias y forman parte de nosotros (por cierto, muy chula la peli ¿la habéis visto?).

 

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Los niños pequeños con frecuencia no saben entender lo que están sintiendo y eso les lleva a sentirse frustrados. Incluso a los adultos a veces nos pasa. ¿No os ha pasado alguna vez eso de sentiros raros, inquietos… pero no saber exactamente por qué? Suele ocurrir cuando varias emociones se juntan y entonces, como el monstruo, nos sentimos confundidos y debemos separarlas para entendernos.

El monstruo de colores trata las emociones básicas: alegría, tristeza, rabia, miedo y calma… y al final del cuento aparece una nueva emoción desconocida… ¿cuál será? ahí os lo dejo, para no descubriros todo, jeje.

 

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La verdad es que la idea me gusta mucho para que los peques vayan empezando a gestionar sus emociones asociándolas a colores. El texto es muy sencillo y las ilustraciones me encantan, son sencillas y en ellas la autora, Anna Llenas, trata de imitar diferentes texturas y relieves como si estuviesen hechas de recortes de papel o de cartón.

La editorial, Flamboyant, ha tenido además una fabulosa idea y como es un libro al que puede sacársele mucho partido, no lo ha dejado ahí, y ha editado una versión pop-up desplegable y un cuaderno para colorear con el que ayudar a los peques a ir identificando emociones en ellos mismos y también en los demás.

 

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A mi peque se lo leí anoche y me pidió que lo hiciese varias veces seguidas. Lo escuchó con mucha atención, y al final me dijo que al día siguiente en el cole pondría su foto en el monstruo rojo porque estaba enfadada conmigo porque quería que le hiciese más caso a la hora de la comida. Me quedé así :O Hoy, por supuesto, le he hecho mucho más caso a la hora de la comida jejeje 😉

El cuento me ha parecido una fantástica herramienta que emplear con los peques, que además tiene un montón de posibilidades mucho más allá de leer el propio cuento, y estoy encantada de que además lo usen en el cole.

Aquí tenéis un vídeo sobre el cuento que salió en el programa Redes de Eduard Punset, por si queréis echarle un ojo 😉

 

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Rincón de Lectura: Eres un artista

Hace unas semanas os hablé de un álbum ilustrado que me encanta, Soy un artista de Marta Altés, de sus preciosas ilustraciones y de la historia de su protagonista, un niño que se considera un artista ante todo y se siente incomprendido por su madre. Una historia muy simpática para los peques que nos deja un mensaje a los papás, nos recuerda cómo era ser niño, y cómo esa creatividad que alguna vez formó parte de nosotros probablemente se quedó en el camino al crecer. Recordando cómo era ser niños dejaremos a los peques serlo. Eso sí, hay que poner límites porque no todo en el mundo es un lienzo, jejeje, o si no que se lo digan a mi pobre pared 😉

Bueno, pues vuelvo a mencionar Soy un artista porque hoy voy a hablaros de un libro que tiene mucho que ver con él. Después de crear este álbum ilustrado, Marta Altés dio un paso más y creó Eres un artista, un libro de actividades a través del que los peques podrán desarrollar su creatividad.

 

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El prota de Soy un artista anima a los niños a convertirse en unos artistas, como él, y para ello les va guiando y dando ideas que van mucho más allá de colorear un dibujo en blanco y negro. De hecho todo el libro es en color, y en él los peques tendrán que dibujar, colorear y mucho más, porque sobre todo se les anima a crear. Autorretratos, dibujos de animales, poner títulos a pequeñas obras y crear obras a partir de títulos… y sobre todo tienen que utilizar mucho su imaginación.

 

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¿Y quién mejor para guiar a los pequeños artistas que Marta Altés? Como ya sabéis a mi me encantan sus ilustraciones, y Eres un artista no se queda atrás con respecto a sus otras obras, allí están sus colores vivos, su estilo naïf muy cuidado, esas ilustraciones que saben conectar con los niños, que tienen chispa.

 

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Y para que el libro termine de encantar a los pequeños de la casa, incluye más de 100 pegatinas que podrán utilizar en sus creaciones artísticas. ¡Con lo que les gustan las pegatinas a los niños!

 

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Así que si tenéis que hacer algún regalo en breve, con Eres un artista seguro que triunfáis. O si os ha gustado la idea para vuestros peques, tenéis mi recomendación total. Nosotros, por ejemplo, se lo hemos regalado a mi sobrino de 5 años y estoy segura de que va a disfrutarlo.

Este libro de actividades está editado por Blackie Books. Tiene 32 páginas y unas medidas de 27 x 21,6 cm

¿Qué os parece? Muy chulo ¿verdad?

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Acercándonos al inglés a través de la música ¡con Disney!

DisneyEn ¿Dibujos en inglés? exponía mis dudas sobre la utilidad de poner a los niños pequeñitos la televisión en inglés, y también sobre hablarles en inglés en casa cuando en realidad no se vive en un ambiente bilingüe.

También comentaba en este post que habíamos observado que la música era la forma más natural que habíamos encontrado para acercar a la peque a otra lengua (el inglés, claro).

Pues me reafirmo en lo dicho. Estamos comprando la colección de Disney English de El País y la peque no solamente está encantada, sino que repite a su manera (que la verdad es que está bastante bien) lo que oye en las canciones. Y aunque de momento no sabe muy bien qué significan la mayor parte de cosas, de vez en cuando te dice “how are you”, “what´s your name” o “great day”, además de “hello”, “goodbye” o “high five”, expresiones que ya sabe perfectamente utilizar.

Las canciones la verdad es que están fenomenal, tienen musicalidad, cosa que es de agradecer porque a menudo esto se olvida en canciones didácticas, y repiten expresiones y palabras sencillas y muy básicas. A mi peque, como además le encanta la música, se las estamos poniendo todos los días a petición suya. Tanto los DVD´s, en que las canciones están acompañadas de imágenes de Disney, como los CD´s. Además, incluyen juegos y breves conversaciones en las que se emplean las expresiones y el vocabulario de las canciones. Cada fascículo incluye también un libro con ejercicios y pegatinas. De momento nosotros a estas cosas no le estamos sacando partido porque la niña aún es pequeña, pero están también muy bien.

Seguiremos por este camino de introducir el inglés en la vida de la peque a través de la música, porque al menos en su caso nos está pareciendo una introducción muy natural y poco forzada, y desde luego esta colección nos está pareciendo una buenísima herramienta para ello. Aún quedan bastantes números, creo que todos los domingos hasta agosto más o menos, así que si alguien se anima, nosotros desde luego la recomendamos.

Para que veáis, estoy escribiendo esto a ritmo de “I like blue, blue, blue, I like red, red, red…” mientras mi peque danza alrededor de la mesa al ritmo de la música diciendo “blue, blue, blue!!!!” 🙂

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El postparto: una etapa sobre la que no se habla

mamá pinkNos preparamos para el parto, para la crianza del bebé, todo el mundo nos habla de lo poco que dormiremos cuando nazca el pequeñajo o lo duro que es ser padre, pero a mí nadie me había preparado para el postparto. Estaba preparada para que fuese una etapa difícil por dormir poco, la adaptación del niño, los inicios de la lactancia… pero nadie me había hablado de lo dura que puede ser esa etapa para muchas mujeres, física y mentalmente.

Mi sensación tras dar a luz fue la siguiente: era como si me hubiesen sometido a una operación y tras la anestesia, en lugar de descansar y recuperarme, me hubiesen puesto de pie con unos tristes analgésicos como remedio y me hubiesen obligado a permanecer despierta y caminando por la habitación toda la noche. Desde ese día ya no volvimos a dormir más de diez minutos seguidos en al menos un mes (y seguramente me esté quedando corta).

Tuve la mala suerte de sufrir una episotomía (si se le puede llamar así) de escándalo, así que los primeros quince días apenas era capaz de levantarme del sofá. Sentía un dolor tremendo y el peso de la culpa por no poder levantarme para ocuparme de la peque de manera más activa. Por las noches me sentía triste, el “baby blues”, me dijo la ginecóloga, que se me pasaría en poco tiempo. A los dos o tres días, ya no lo recuerdo bien, de estar en casa, empecé además a sentirme muy mareada y me dio fiebre, resulta que era la subida de la leche. En el tema de la lactancia no voy a profundizar, ya conté mi experiencia en “Cuando la lactancia no funciona”, solo comentaré que no fue nada fácil. A los quince días ya era capaz de subir las escaleras de una en una y dar pequeños paseos, además ya podía sentarme (hasta entonces solo tumbarme) gracias a un cojín con forma de donut (con un agujero en el centro, vamos). Pero seguíamos sin haber descansado absolutamente nada y mi marido no daba abasto tendiendo ropita por los radiadores, esterilizando chupetes y “carricocheando” a la peque para que no llorase.

Afortunadamente todo pasa, y aunque el primer mes de mi peque fue de los más largos de mi vida, después casi te olvidas de cómo fueron esos primeros momentos. Y por supuesto, como habréis oído mil veces, merece la pena. Esto para que los que estén planeando ser padres no se desanimen y que a los que estén a punto no les entre el pánico. Pero es cierto que el postparto es una época complicada para las madres, y pocas veces se nos habla de ella con claridad. Es una etapa de “reajustes”, físicos, hormonales y también en tu vida. Creo que es importante llegar mentalmente preparada a ese momento y que tenemos que ser un poco más comprensivas con nosotras mismas y darnos tiempo para recuperarnos, porque en ocasiones, sobre todo si has tenido un parto complicado o si se te complica el tema de la lactancia, puede ser una época difícil y agotadora, y muchas madres además llegan a sentirse culpables por no estar viviéndola con la felicidad e inmensa satisfacción que se presupone.

Vamos chicas, que las portadas del “Hola” son mentira, la semana pasada vi a la mujer del Príncipe Guillermo de Inglaterra saliendo estupenda del hospital diez horas después de haber dado a luz. Ya os digo yo que “las que salen en las revistas” deben dar a luz de manera virtual porque siento mucho deciros que la realidad, salvo algunos casos, no es así…

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Dificultad para conciliar el sueño (II): el milagro

moon-478982_1280La verdad es que me da miedo decirlo en alto, no vaya a ser que se gafe, pero supongo que escribirlo no es lo mismo. Sí, como podéis leer, el milagro ha ocurrido, después de 2 años y 4 meses mi peque está durmiéndose cada noche en un tiempo medio de entre 10 y 30 minutos, con un record de 7 minutos los últimos 2 días. ¡7 minutos! Y ha empezado a ocurrir así, de repente. Bueno, de repente no, hemos introducido un pequeñísimo cambio en su rutina a la hora de irse a la cama, pero ha sido de pura casualidad.

En Semana Santa fuimos a pasar unos días a la playa y como cada noche el papá de la criatura se iba con ella a su habitación para acompañarla hasta que se quedaba dormida al cabo de 1 hora o 1 hora y pico. Como contaba en “Dificultad para conciliar el sueño: nuestra experiencia”, hemos probado mil fórmulas diferentes y ahora el punto en el que estamos es en el de acompañarla solamente. Ya no necesita de nuestra intervención (cogerla en brazos, mover la cuna), pero hasta la introducción de ese pequeño cambio que ahora desvelaré, ha seguido teniendo mucha dificultad para conciliar el sueño de manera tranquila y en un tiempo razonable (que se supone que debería ser de unos 15 o 30 minutos como mucho).

Como aún duerme en cuna, la manera de hacerle compañía ha sido siempre en una silla a su lado o bien sentado/a en el suelo. Y aquí es donde viene la gran clave del asunto. En el apartamento de la playa, al lado de la cuna hay una cama, y el segundo día, el papá, harto de estar allí sentado esperando a que la peque se durmiese, decidió tumbarse en la cama, y la peque a los pocos minutos se quedó dormida. ¿Casualidad? Pues después comprobamos que no. Al día siguiente repetimos la operación, y la peque a los 20-30 minutos se quedó dormida. Así que hemos seguido haciendo lo mismo cada día. En casa, en lugar de en una cama  “el acompañante” se tiene que tumbar en una colchoneta, pero funciona igualmente. La peque se va además muy contenta a la cama, dice: “papá, tú aquí”, apaga la luz y está muy tranquila hasta que se queda dormida. Los últimos días hemos alucinado porque solo ha tardado 7 minutos en dormirse. Esto no había ocurrido jamás en la vida. Casi lloramos de emoción, jejeje, tenemos tanto tiempo que podemos ver hasta más de un capítulo de la serie con la que estamos ahora, tenemos tiempo para hablar, estamos cenando a horas normales… qué diferencia. Y qué gusto también ver que ella se queda dormida de forma tranquila.

Ahora solo esperamos que no se pase el efecto milagroso de nuestro descubrimiento y esta conducta se afiance, que realmente vaya aprendiendo a relajarse y dormirse sin necesidad de ayuda. Supongo que este pequeño matiz en la forma de ayudar a mi peque a dormirse para ella es muy importante porque le hace sentir más seguridad. Para otros niños probablemente se trataría de un cambio sin importancia, vamos, a nosotros ni se nos había ocurrido, pero lo que está claro es que nunca se sabe, así que si alguno está en una situación similar, no pierde nada por probar a tumbarse en lugar de permanecer incorporado al lado de la cuna/cama. Para nosotros, después de 2 años y pico con problemas para conciliar el sueño, este “pequeño cambio” ha sido un “grandísimo cambio”. Os seguiré contando…

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Guardería: pros y contras

learning-422692_1280Siempre he pensado que la guardería no es algo necesario para el desarrollo y maduración del niño. Las guarderías existen porque los padres las necesitamos. Me parece poco discutible que un bebé de meses realmente con quien necesita estar es con sus padres o en todo caso con una persona cercana, alguien a quien reconozca y con quien haya creado algún tipo de vínculo. Cuando los niños son un poquito más mayores, a partir del año, año y medio, muchos piensan que la guardería es casi una necesidad para introducir en su desarrollo determinadas rutinas, relaciones sociales y otros aprendizajes. Yo sigo creyendo (esto es una valoración totalmente personal) que se trata de niños aún muy pequeños y todas esas cosas las van aprendiendo en casa y relacionándose con otros niños en el parque o similar. Además, bastante pronto empiezan el cole ahora mismo… Pero como ya he dicho, los padres necesitamos que alguien se ocupe de los pequeñajos para poder trabajar, encontrar trabajo, estudiar… y la escuela infantil es considerada por muchos de nosotros la mejor opción.

Independientemente de esta necesidad de la guardería por parte de los padres, la experiencia que pueda tener cada niño y cada familia es diferente, porque todo tiene sus pros y sus contras. Y resulta que la nuestra, a pesar de que hace poquito hemos tenido que tomar la decisión de sacar a la peque de la guarde, ha sido una experiencia bastante positiva salvo por un importante inconveniente.

Por supuesto, en la experiencia que se tenga influyen mil circunstancias, como la escuela infantil en sí (porque las hay mejores y peores, claro está), la edad del niño cuando se incorpora, su carácter, la profesora y cómo encaje con él… En fin, un millón de cuestiones, y entre ellas, sin duda, el azar y los temidos virus.

Nuestra peque comenzó a ir a la guarde cuando tenía ya 18 meses. La adaptación fue super buena, no lloró ni un solo día como suele ser lo más habitual, y a los pocos días según entrábamos en la escuela me decía directamente “adiós mami”. Ella es una niña muy sociable, le encanta estar con otros niños y de momento no tiene miedo a la separación. Se lo pasaba genial con sus amiguitos, en las actividades y juegos diarios y le vino genial para aprender algunas rutinas y para iniciarse voluntariamente en cuestiones como comer sola y empezar a hacer pis en el baño. Los niños aprenden por imitación y además tienen una tendencia a hacer y querer lo que hacen otros niños.

Tuvimos suerte en ese sentido, porque hay muchos que lo pasan mal al tener que separarse de sus padres, por ejemplo. Sin embargo, los contras con los que nosotros hemos tenido que lidiar han sido pocos pero complicados. Todo el mundo asume que el primer año de guardería el niño va a “pillarlo todo”, pero cuando esto empieza a afectar demasiado a la vida del pequeño y también a la del resto de la familia, como nos ha ocurrido a nosotros, al final te planteas otra solución. Lo que en otros niños eran simples constipados en nuestra peque eran una otitis tras otra, con todo lo que eso implica: no dormir, no comer, incomodidad… y además, contagios a otros miembros de la familia.

Finalmente hemos tomado la decisión de organizarnos de otra manera y sacar a la peque de la guarde, y la verdad es que es otra niña. No ha vuelto a ponerse mala, ya no toma antibióticos ni le echamos gotas en los oídos, duerme y come mejor, ha crecido y ha cogido peso. En fin, que aunque en todos los demás aspectos la guardería ha sido para nuestra peque una experiencia muy positiva, los contras, vamos los virus, nos han ganado la batalla. Pero esto solo es nuestra experiencia, supongo que otras personas se habrán encontrado con unos pros y unos contras diferentes… Como ya he dicho en otras ocasiones, cada niño es diferente.