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La peque se duerme sola: el último gran paso

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Hace siglos que no hacía referencia al sueño de mi peque porque hace mucho que habíamos entrado en una fase muy buena. Al inicio era la principal causa de nuestras comeduras de cabeza en cuestiones de paternidad. En Dificultad para conciliar el sueño: nuestra experiencia y Dificultad para conciliar el sueño (II): el milagro os hablé de nuestras idas y venidas en temas del sueño de la peque. Pero por si acaso hago un pequeño resumen:

Desde que nació, nuestra hija tenía dificultad para relajarse y quedarse dormida. Pasaba el tiempo y para nosotros empezó a convertirse en un problema porque estábamos verdaderamente agotados y desquiciados. Tardaba horas en dormirse cada día, cada siesta, cada noche… y lo hacía de una manera muy inquieta porque estaba cansada pero no se relajaba y por tanto no cogía el sueño. Al principio conseguíamos que se quedase dormida en brazos y con canciones y danzas por la casa, pero los bebés crecen, cada vez pesan más y no veíamos que aquello tuviese pinta de cambiar. De todas nuestras aventuras y pruebas, métodos…etc os hablé en los post que he mencionado antes. La gente nos daba consejos de todo tipo, de orientaciones muy diferentes. Y el caso es que a pesar de que había gente que nos decía que tuviésemos paciencia porque ella terminaría aprendiendo a relajarse y dormirse, y de que a nosotros eso ya nos parecía como un guión de ciencia-ficción, tengo que decir tras todo este tiempo, aquellas personas tenían razón.

Esto lo digo para la tranquilidad de los padres que estén leyendo esto y ahora mismo estén en la situación en la que estuvimos nosotros hasta hace no tanto. Ha sido un aprendizaje largo, es de suponer que dependerá de cada niño (según cuentan mis padres a mi me llevó mucho más tiempo de pequeña), hemos tenido que tirar mucho de paciencia y muchas veces la hemos perdido, pero al final aquí estamos.

 

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Lo normal es que los niños terminen aprendiendo a relajarse y dormir

 

Desde hace poco menos de un año estábamos en una fase en la que la peque ya se dormía en su cama pero teníamos que acompañarla tumbados a su lado (no en su cama, sino en la alfombra, para entendernos). Lo de tumbarse con ella resultó ser un detalle fundamental que descubrimos por casualidad, porque quería dormir en su habitación y claro la acompañábamos sentándonos a su lado, no tumbándonos…. y descubrir ese pequeño detalle lo cambió todo. Desde entonces se dormía sola y en un tiempo que se había ido acortando poco a poco.

Nosotros estábamos encantados, nuestra vida había pegado un cambio radical a partir de ese momento, empezamos a cenar a una hora normal, a tener un poco de tiempo para hablar, descansar, ver alguna serie… Y de repente, no sé deciros por qué, sin habérnoslo planteado antes, un buen día de las vacaciones de Navidad, la vi tan relajada y dispuesta a dormirse al meterse en la cama que le dije que nosotros íbamos a seguir haciendo cosas en casa mientras ella se quedaba dormida. Y así sin más me dijo que vale, yo me marché y ella se durmió. Así que hemos seguido haciendo lo mismo desde entonces y todo va genial. A menudo se levanta o nos llama justo antes de dormirse pero se duerme ella sola tan contenta. Siempre dejamos muy claro que nosotros estamos ahí al lado y la luz de la habitación contigua se queda encendida hasta que se duerme para que se sienta más acompañada. Y ella se duerme tan contenta y se siente tan mayor. Y nosotros pues no damos crédito porque hace apenas un año seguíamos moviendo la cuna durante horas para que se quedase dormida y a menudo había que cogerla en brazos porque no había manera con sus 2 añitos.

 

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Hay que acompañar al niño en ese proceso de aprendizaje

 

La conclusión a la que hemos llegado tras esta experiencia es que efectivamente a algunos niños les lleva un poquito de tiempo aprender a relajarse y conciliar el sueño, pero lo normal es que finalmente lo consigan. Es cierto que ese periodo de aprendizaje puede ser muy duro para los padres, pero hay que tirar de paciencia y pensar que lo conseguirán.  Y también hay que ser un poquito menos duro con uno mismo cuando esa paciencia se pierde, porque somos humanos…

Mucho ánimo a los que estéis metidos de lleno en ese proceso de aprendizaje, vuestros peques al final lo conseguirán, y veréis cómo cambia todo. Si mis padres sobrevivieron conmigo… jejeje