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Plan con niños para el fin de semana: un día en la granja

Los niños y los animales siempre han encajado bien. Sobre todo porque a los peques los animales les llaman muchísimo la atención y aprenden muchas cosas a través de ellos, sobre cómo funciona el mundo, sobre el respeto a la naturaleza, sobre la vida… Por eso, un fantástico plan para hacer con niños pequeños que viven lejos de la vida rural y de los animales, es ir con ellos a una granja, para que puedan conocer cómo funcionan las cosas allí y puedan ver de cerca a todos esos animales que conocen bien de los cuentos pero que probablemente no hayan visto en directo.

ovejagato granja

El fin de semana pasado estuvimos en el pueblo de mis abuelos, o sea, bisabuelos de mi peque, en una reunión familiar. Era la primera vez que mi peque iba al pueblo y también su primer contacto “real” con la vida rural. Habíamos ido a la sierra, al campo a pasear (de hecho hasta hace unos meses hemos vivido en una zona alejada de la ciudad rodeada de campo), pero no había tenido contacto directo con una forma de vida de cara al campo y no a la ciudad. Y se lo pasó… no genial, increíble, más que increíble, no hay adjetivo para describir la intensidad con que vivió cada nueva experiencia. Conocía ya muchos animales gracias al fantástico día que pasamos en Faunia (ya conté nuestra experiencia en Un día en Faunia) pero el domingo pudo ver animales de granja de otra manera, de cerca, observarlos con más detenimiento. Estaba fascinada con las vacas, las gallinas, los perros y los gatos. ¡Y eso que tenemos gatos! Pero estábamos en un entorno para ella muy diferente, de mayor libertad, y eso hizo que disfrutase como una enana. Corrió como loca, se subió por las piedras, persiguió a las pobres gallinas y hasta se cayó en el gallinero… Aprendió nombres de hortalizas y de flores, y también aprendió a olerlas, aprendió a distinguir toro y vaca… Cuando la metimos en el coche cayó rendida. Segundo día que conseguimos agotarla, solo el día en Faunia fue de intensidad suficiente como para cansarla.

Huevos de granja

Si tenéis la posibilidad de hacer este plan con los peques porque “tenéis pueblo”, de verdad os lo recomiendo, sobre todo si son aún pequeñitos, porque lo disfrutan un montón, y vosotros disfrutaréis viéndoles desenvolverse con tanta naturalidad a pesar de estar creciendo en un entorno más urbano.

Y si no “tenéis pueblo” hay multitud de granjas-escuela que abren sus puertas también los fines de semana para que puedan asistir los papás con los peques.

Pollito

Estas son algunas de las mejor posicionadas en el área de Madrid, para que os hagáis una idea, pero solo hay que echar un vistazo en internet y elegir la que más os guste:

Si alguien se anima y este fin de semana decide llevar a los peques a una granja (o similar) sus comentarios serán bienvenidos. Y si es un plan que ya habéis hecho ¿qué les pareció a vuestros peques? ¿disfrutaron tanto como la mía?

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Un día en Faunia

Este sábado pasamos el día en Faunia y la verdad es que pasamos un día supeIMG-20150329-WA0019_faunia_200r bueno. Yo no estaba segura de si la peque no se iba a aburrir un poco al cabo de un rato, pero me ha sorprendido lo bien que se lo pasó y cómo disfrutó con sólo 2 años. Y es que el parque está muy bien organizado y pensado para que los más pequeños disfruten al máximo. Los animales pueden verse desde muy cerquita y eso les permite ser más conscientes de lo que están viendo. Es un fantástico plan para pasar el día con niños y poder disfrutar todos. También para los padres resulta muy interesante, ya que Faunia reproduce diferentes ecosistemas como la selva amazónica o el bosque africano, entre otros, en los que viven animales autóctonos de muy diversas zonas del planeta. Muy recomendable.

El parque tiene itinerarios recomendados para los niños en función de su edad. El recomendado para niños de 0 a 7 años, por ejemplo, pasa por “La granja” y “El nido”. En “La granja” pueden ver de cerca ovejas, cabras, cerdos o ponys, e incluso darles de comer; y en “El nido” pueden ver cómo los pollitos salen del huevo con gran esfuerzo para convertirse después en unos bonitos pollitos amarillos. Les encanta porque tienen la oportunidad de ver en directo animales que ya conocen muy bien de la tele y los cuentos, y la verdad es que alucinan.

Pueden ver además canguros, pingüinos, cocodrilos, todo tipo de aves, mariposas, monos, leones marinos… y otros muchos animales que les dejan con la boca abierta. En nuestro caso los pingüinos y los cocodrilos fueron de los que más emoción y sorpresa causaron. De hecho, los pingüinos tuvimos que volver a verlos porque mi peque estaba emocionada, y la verdad es que no me extraña porque estaban en un espacio adecuado para ellos que reproducía su entorno y podías ver a través de un cristal cómo bucean a gran velocidad y cómo les alimentan.

Hay también exhibiciones y charlas didácticas que sobre todo pueden resultar muy interesantes para niños un poquito más mayores. Y también existe la posibilidad de interacción con algunos animales que tienes que contratar a parte, eso sí, como un baño con osos marinos, alimentar a los cocodrilos o la experiencia con manatíes.

En cuanto a la comida, dentro del parque hay un restaurante, una hamburguesería, varios kioskos de comida rápida y algún puesto de helados y refrescos. Además hay áreas habilitadas para comer por si quieres llevar tu propia comida.

Nosotros comimos en la hamburguesería, donde además había microondas para calentar la comida de los niños más pequeños, así que nos apañamos bastante bien. Eso sí, hay que tener en cuenta que casi todo el mundo va con niños y a partir de las 13 horas los sitios para comer se ponen hasta arriba.

Otra cosa que nos vino muy bien fueron los coches/carrito que puedes alquilar en la entrada. Son pequeños coches con volante y todo y con un manillar que maneja el padre o adulto que vaya con el niño. Así si el niño aún es pequeño para un paseo tan largo (porque te pegas al final una buena caminata) o si se cansa, como fue nuestro caso, puedes alquilar uno de estos coches y el peque irá la mar de contento en su coche con volante.

La verdad es que pasamos un día muy bueno en el que disfrutamos todos muchísimo. Es un buen plan para disfrutar incluso con niños bastante pequeños. Desde luego con 2 años nuestra peque lo vivió al máximo. Eso sí, acaban agotados, por primera vez en la vida conseguimos cansar a nuestra niña. Normal porque además del paseo (el parque tiene 14 hectáreas) fueron muchas emociones y muchos estímulos.

En definitiva un plan muy recomendable que más adelante volveremos a repetir.