2

Dificultad para conciliar el sueño (II): el milagro

moon-478982_1280La verdad es que me da miedo decirlo en alto, no vaya a ser que se gafe, pero supongo que escribirlo no es lo mismo. Sí, como podéis leer, el milagro ha ocurrido, después de 2 años y 4 meses mi peque está durmiéndose cada noche en un tiempo medio de entre 10 y 30 minutos, con un record de 7 minutos los últimos 2 días. ¡7 minutos! Y ha empezado a ocurrir así, de repente. Bueno, de repente no, hemos introducido un pequeñísimo cambio en su rutina a la hora de irse a la cama, pero ha sido de pura casualidad.

En Semana Santa fuimos a pasar unos días a la playa y como cada noche el papá de la criatura se iba con ella a su habitación para acompañarla hasta que se quedaba dormida al cabo de 1 hora o 1 hora y pico. Como contaba en “Dificultad para conciliar el sueño: nuestra experiencia”, hemos probado mil fórmulas diferentes y ahora el punto en el que estamos es en el de acompañarla solamente. Ya no necesita de nuestra intervención (cogerla en brazos, mover la cuna), pero hasta la introducción de ese pequeño cambio que ahora desvelaré, ha seguido teniendo mucha dificultad para conciliar el sueño de manera tranquila y en un tiempo razonable (que se supone que debería ser de unos 15 o 30 minutos como mucho).

Como aún duerme en cuna, la manera de hacerle compañía ha sido siempre en una silla a su lado o bien sentado/a en el suelo. Y aquí es donde viene la gran clave del asunto. En el apartamento de la playa, al lado de la cuna hay una cama, y el segundo día, el papá, harto de estar allí sentado esperando a que la peque se durmiese, decidió tumbarse en la cama, y la peque a los pocos minutos se quedó dormida. ¿Casualidad? Pues después comprobamos que no. Al día siguiente repetimos la operación, y la peque a los 20-30 minutos se quedó dormida. Así que hemos seguido haciendo lo mismo cada día. En casa, en lugar de en una cama  “el acompañante” se tiene que tumbar en una colchoneta, pero funciona igualmente. La peque se va además muy contenta a la cama, dice: “papá, tú aquí”, apaga la luz y está muy tranquila hasta que se queda dormida. Los últimos días hemos alucinado porque solo ha tardado 7 minutos en dormirse. Esto no había ocurrido jamás en la vida. Casi lloramos de emoción, jejeje, tenemos tanto tiempo que podemos ver hasta más de un capítulo de la serie con la que estamos ahora, tenemos tiempo para hablar, estamos cenando a horas normales… qué diferencia. Y qué gusto también ver que ella se queda dormida de forma tranquila.

Ahora solo esperamos que no se pase el efecto milagroso de nuestro descubrimiento y esta conducta se afiance, que realmente vaya aprendiendo a relajarse y dormirse sin necesidad de ayuda. Supongo que este pequeño matiz en la forma de ayudar a mi peque a dormirse para ella es muy importante porque le hace sentir más seguridad. Para otros niños probablemente se trataría de un cambio sin importancia, vamos, a nosotros ni se nos había ocurrido, pero lo que está claro es que nunca se sabe, así que si alguno está en una situación similar, no pierde nada por probar a tumbarse en lugar de permanecer incorporado al lado de la cuna/cama. Para nosotros, después de 2 años y pico con problemas para conciliar el sueño, este “pequeño cambio” ha sido un “grandísimo cambio”. Os seguiré contando…