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Rincón de Lectura: Mamá ¿de qué color son los besos?

Llevaban mucho tiempo recomendándome este cuento y llevaba mucho tiempo buscándolo, pero no lo encontraba, estaba agotado. Y cuando dejé de buscarlo, apareció. La semana pasada entré en un Imaginarium y al fin allí estaba.

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Últimamente me interesa mucho el tema de las emociones en los niños, cómo es importante que poco a poco sepan identificarlas, expresarlas y gestionarlas. Pero no sólo las suyas, también las de los demás. Mamá ¿de qué color son los besos? es un cuento precioso que habla del afecto y de su principal forma de expresión, los besos. Qué importantes son nuestros besos para nuestros peques.besos 2

Pero no hay un sólo tipo de besos, hay tantos como colores tiene el arcoiris. En el cuento, Pablo se está yendo a la cama cuando le pregunta a su mamá ¿de qué color son los besos? y su mamá le responde que hay de muchos colores y formas, dependiendo de lo que quieran expresar. Los hay rojos y brillantes, que son besos divertidos y bromistas. También los hay naranjas y jugosos, llenos de vitaminas, como los que nos despiertan por las mañanas. Los hay amarillos, cálidos e intensos, verdes y musicales, azules y esponjosos, que expresan un amor profundo, lilas, como los que nos consuelan si estamos tristes… Pablo se da cuenta de que ¡Los besos son de los colores del arco iris!  Su mamá le da entonces un beso de buenas noches, un beso blanco que expresa tranquilidad y paz. Esos besos blancos nacen de un beso que se dan todos los colores del arco iris.

Las ilustraciones son muy bonitas, de colores brillantes y muy originales. Y dibujan a la perfección cómo es ese momento de irse a la cama para un niño. Reflejan ese calor del hogar, de la cercanía de mamá y la dulzura de cuando uno va quedándose dormido.

El cuento está editado por Itsmagical, la autora del texto es Elisenda Queralt y de las ilustraciones Carla Pott. Tiene unas dimensiones de 21 x 21 cm y no tiene edad recomendada, aunque yo diría que es perfecto a partir de los 2 o 3 añitos.

Es además una buena oportunidad para ir explicando a los niños cómo “funcionan” los colores. En el cole van a aprendiendo a mezclarlos para obtener otros y el fenómeno del arcoiris lógicamente les fascina, así que podemos ir explicándoselo partiendo de este cuento y adaptándolo a su edad.

Una preciosa lectura que espero que os guste mucho.

Aquí tenéis un vídeo cuento para que podáis escucharlo…

Y no olvidéis darles muuuuchos muchos besos a vuestros peques 🙂

 

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Madrileñeando: Mercado de Motores

Bueno, bueno, bueno… Ya sabéis que nos encanta madrileñear y disfrutar de todo lo que nos ofrece esta maravillosa ciudad… Y el pasado fin de semana hicimos… ¡otro super descubrimiento!

¿Otro? Sí, jeje, tengo que reconocer que desde que empecé con el blog, estoy más pendiente de posibles planes para hacer, lugares nuevos a los que ir… y al final no paras de descubrir sitios y Madrid no deja de sorprenderte.

El domingo estuvimos en el Mercado de Motores, un mercadillo con productos vintage, artículos de diseño, de segunda mano, productos para niños… y también comida, música, actividades infantiles, todo entre los antiguos vagones de tren del Museo del Ferrocarril. Íbamos para un ratito, a echar un ojo, y pasamos allí todo el día. Volvimos a casa entusiasmados, la peque con un cuento bajo el brazo y nosotros con ganas de volver la próxima edición.

 

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Se celebra el segundo fin de semana de cada mes (excepto agosto). Así que si os gusta lo que os voy a contar (que seguro que sí), apuntad el plan, que el próximo mes, y el otro, y el otro… también estará.

¿Dónde? El Museo del Ferrocarril está en el Paseo de las Delicias 61. El horario del mercado es de 11 a 22 horas tanto el sábado como el domingo. Y la entrada es gratuita.

Para nuestra sorpresa no nos encontramos con un mercadillo “típico”, sino con todo un despliegue dentro del propio museo, que a su vez es una antigua estación ferroviaria. Nada más entrar vimos que había música en directo y que los puestos estaban en los pasillos situados entre los antiguos vagones de tren, así que fuimos alternando el curiosear en los puestos con la visita de los vagones cuyo interior puede verse desde fuera (la peque emocionada con los trenes).

 

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El montaje me pareció muy bonito porque los puestos estaban montados con mucho gusto y había cosas realmente bonitas en ellos, pero es que además el espacio acompañaba mucho.

 

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Después de recorrer toda la estación/museo nos encontramos, de nuevo para nuestra sorpresa, con toda una zona exterior repleta de food trucks con comidas de todo tipo y mesitas y sillas en las que sentarse. Hacía buenísimo, así que comer allí nos pareció un planazo, y a la peque, eso de comer en el exterior casi como ir de camping (con las ganas que ella tiene).

 

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Y fue comida rápida, pero con café y todo, no os vayáis a creer. Justo en la entrada principal habían habilitado una zona con mesitas y un puesto con café y repostería. Tuvimos la suerte de tomárnoslo, además, con musiquita en directo 🙂

 

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Después de comer, recorrimos toda la zona de puestos del exterior, que eran principalmente de particulares vendiendo todo tipo de artículos de segunda mano. En medio del paseo nos encontramos con más música en directo con un montón de parejas bailando swing. Si sois bailarines, podéis apuntaros a bailar 😉

 

 

Y para cerrar el día y la visita, lo que más le gustó a la peque, un paseo por el circuito del Tren de las Delicias, un mini tren para los niños pero también para mayores (que nos lo digan a nosotros, que allí que nos montamos todos, jeje). Algunas de las mini locomotoras funcionan con carbón. Chulísimo.

 

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Después hemos visto en la web que también organizan actividades para niños como los Talleres de Chuggington, que organiza el museo de manera gratuita, y visitas guiadas gratuitas para conocer el museo.

Si os animáis a ir en los próximos meses, os doy un par de consejos. Si cuando lleguéis hay cola, no os rajéis, porque avanza muy rápido, se forma porque controlan el número de gente que entra. Pero aún así, recomiendo que vayáis a partir de la hora de la comida, porque antes estaba que no cabía un alfiler y a partir de la hora de comer, se notó que bajó la cantidad de gente. Claro, estaban todos comiendo. Así que aquí va otro consejo, los food trucks se ponen hasta arriba a la hora punta y no había sitio para sentarse, así que si vais con niños tenedlo en cuenta por si queréis adelantar la hora de la comida o ir ya después de comer, porque nosotros acabamos comiendo sentados en el suelo.

Tenéis mi total recomendación.

Contadme ¿conocíais ya el Mercado de Motores?

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Rincón de Lectura: Una cosa negra

Después de un par de semanas de sequía lectora, vuelvo al Rincón de Lectura con fuerza y con muchas ganas. Esta semana he tenido oportunidad de leer y releer varios cuentos y álbumes ilustrados que me han gustado mucho. Os voy a ir hablando de todos ellos, empezando por nuestra adquisición de ayer: Una cosa negra, de Emilio Urberuaga.

 

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El protagonista de esta sencilla pero completa historia es Bruno, una cosa negra. Sí, sí, él es simplemente una cosa negra con dos ojos, pero con la capacidad de convertirse en lo que él quiera. Bruno está muy aburrido, y a lo largo de este cuento que transcurre durante un día irá encontrándose con una serie de animales con los que intentará jugar al escondite, pero ellos no le van a hacer ningún caso. Se va transformando en cada uno de los animales con los que se encuentra, con la peculiaridad de que él siempre seguirá siendo negro. Primero se encuentra con un dromedario, luego con dos camellos, luego con tres ovejas… Hasta llegar al número diez, en que lo que se encuentra le desanimará a seguir buscando con quién jugar. Sin embargo, una sorpresa le espera al final de la historia, se encontrará con una cosa blanca, y ella sí que quiere jugar al escondite.

 

contra

 

La historia es aparentemente sencilla, pero contiene muchas capas de lectura. Puede leerse desde esa sencillez narrativa con los más pequeños de la casa, pero además les inducirá al juego de contar, a distinguir colores, especies animales, lugares y hábitats, y es fantástico para pequeños lectores, puesto que los textos son cortos y la escritura de los números viene destacada en rojo.

 

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Las ilustraciones son obra de Emilio Urberuaga, autor también de la historia, y Premio Nacional de Ilustración en 2011. Le conoceréis principalmente por sus ilustraciones más famosas, las de Manolito Gafotas, aunque ha ilustrado más de 90 títulos. Y las de Una cosa negra son fabulosas, de colores vivos, sobre un fondo blanco que las destaca, con ese toque infantil y simpático que a los niños les encanta (y a los mayores también).

 

cebras

 

La narración es ingeniosa, fresca y emplea un lenguaje coloquial que le da un tono divertido.

-Se dejó caer en el mar detrás de cinco pececillos, pero confundieron a Bruno con un tiburón y salieron pitando-

Y hay algún pequeño guiño a los lectores adultos, como el hecho de que uno de los animales con los que se encuentra Bruno son seis narvales (y la editorial es Narval).

Otra curiosidad es que la historia ocurre a lo largo de un día, desde la mañana a la noche, como puede verse por el sol redondo y naranja, que va dibujando una parábola en el cielo hasta que… al final del día Bruno se encuentra con Diana, una cosa blanca, y con la noche.

Una cosa negra está editada por la editorial Narval, como ya comentaba antes, y cuenta con 28 páginas de 22 x 22 cm.

Me fijé en la portada nada más verla entre un montón de libros. Me llamó la atención por los colores vivos sobre fondo blanco, con esa cosa negra con ojos mirándome. Una cosa negra, leí… y no pude evitar abrirlo. Entonces llegó mi peque, lo leimos con ella y quiso llevárselo a casa. Ahora mismo está leyéndolo con su abuelo porque está entusiasmada con su nuevo cuento.

En breve, más entregas de Rincón de Lectura amigos 😉 Feliz semana

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Fiambreras personalizadas Petit Fernand

Hace unas semanas os hablaba de las Etiquetas de Petit Fernand para marcar la ropa y otros objetos de vuestros peques. Pues ahora he tenido oportunidad de probar sus fiambreras personalizadas y también tengo que hablaros de ellas porque son rechulas 😉

 

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fiambrera super abierta

 

Camping, picnic, excursión, día entero recorriendo la ciudad… En cualquiera de esos casos viene genial una fiambrera adecuada para llevar la comida o la merienda de los peques, y las de Petit Fernand me han encantado. Tienen un montón de compartimentos para diferentes alimentos, todos movibles, y una barra de hielo para mantener los alimentos fríos. Son aptas tanto para microondas como para frigorífico, y están fabricadas sin BPA ni ftalatos.

Y la parte que más les gusta a los niños es que puedes personalizarlas y ellos mismos pueden participar. La fiambrera puede ser rosa o azul y puedes elegir entre 16 diseños diferentes para todos los gustos: animales, dibujos espaciales, un paisaje parisino, hadas, super héroes… Cuando encargamos la fiambrera de mi peque fue ella la que eligió el diseño, tanto el color como el dibujo. Lo tuvo clarísimo desde el principio. Qué claras tienen a veces las cosas los niños ¿verdad? Es algo increíble.

 

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Puedes añadir un texto totalmente personalizado como el nombre de tu peque o algo del tipo Merienda de Paco, lo que más te guste. Y para completar el kit tienen también cantimploras.

El envío fue muy rápido y ahora mi peque está encantada con su fiambrera nueva. Además, eso de haber elegido ella el dibujo y ahora tener la fiambrera, le hace especial ilusión. Ahora nos está poniendo la cabeza como un bombo con que quiere que vayamos de camping y se tira todo el día con la fiambrera y la mochila para arriba y para abajo haciendo acampadas o “campañas” como dice ella.

Ya lo tenemos todo previsto, en cuanto empiece el buen tiempo, nos vamos de camping… ¡por primera vez con la peque! Va a ser muy divertido, cuando llegue el momento, os contaré qué tal la experiencia, por supuestísimo 😉

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Elegir el colegio ¿y si me equivoco?

 

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Pues esa ha sido precisamente nuestra experiencia. Todos los que tenéis hijos de 2-3 años estáis ahora metidos de lleno en el proceso de elección de colegio, con sus jornadas de puertas abiertas, valoraciones y demás quebraderos de cabeza. Nosotros hace un año estábamos exactamente en la misma situación. Visitamos varios centros y le dimos muchas vueltas a la elección del cole. Hasta que nos decidimos por el que más nos convencía por diferentes cuestiones.  Estábamos seguros de que la elección era la correcta, y sin embargo, nos equivocamos.

Me gustaría plantear esta cuestión de manera que pueda ayudaros a los que estáis en el proceso de elección.

En primer lugar, creo que hay que tener muy claro qué tipo de educación queremos para nuestros hijos y conocer qué opciones tenemos, para luego no llevarnos sorpresas. Las opciones lamentablemente son pocas. Colegios puede haber muchos, pero tipos de colegios… al final lo que hay es sota, caballo, rey, salvo que te puedas permitir exactamente lo que estás buscando, pero claro, supongo que la mayor parte de vosotros no os lo podréis permitir, como nos ocurría a nosotros.

Afortunadamente esta situación está cambiando y cada vez hay más colegios que se están sacudiendo el polvo, están saliendo del anquilosamiento y están mostrando interés por otros métodos pedagógicos o intentando mejorar los que ya tienen en marcha. Esto va muy poco a poco, pero menos es nada…

No voy a entrar ahora en criticar cómo está montado el sistema educativo, cómo funcionan los colegios y cuánto tienen que cambiar las cosas, porque entonces no acabaría. Sólo puedo deciros que cuando vi el panorama me sentí sorprendida y decepcionada por muchísimas cuestiones (en lo referente, por ejemplo, al control de esfínteres y respeto a la edad real de los niños, excesiva importancia a la lectura y escritura olvidando lo que debe aprenderse antes y cómo… etc). Pero como os digo, en eso no voy a entrar ahora, porque de momento mucho no podemos hacer y al final tenemos que elegir colegio entre los que hay, y dentro de las opciones queremos elegir lo mejor posible.

Mi consejo es que os informéis bien de esas opciones y penséis en cuál es vuestra filosofía educativa. Hasta que no te ves en la necesidad de elegir porque tienes peques, te puede parecer que casi todos lo colegios son más o menos similares, pero no, ojo con los matices. Dentro de ese sota, caballo, rey que os comentaba, hay diferencias significativas entre unos centros y otros.

Aparte de la filosofía del centro y método pedagógico, suelen valorarse cuestiones como la cercanía, prestigio, enseñanza de otros idiomas, referencias de conocidos… Todas son cuestiones a tener en cuenta y por supuesto todo depende de a lo que demos más importancia cada uno, que ahí ya no me voy a meter. Pero mi consejo es que tengáis muy claro qué es lo que para vosotros tiene más peso. En nuestro caso pusimos la cercanía, años de rodaje del colegio y referencias, por delante de la filosofía del centro y de la sensación que nos dio cuando fuimos a visitarlo. Porque de inicio las diferencias entre los dos colegios entre los que estábamos no nos parecían tan grandes.  Y sí, nos equivocamos. Supongo que la suerte también tuvo bastante que ver porque no tuvimos fortuna con la profesora que le tocó a la peque (eso ya sí que es una ruleta rusa). Si volviese a dar marcha atrás tendría mucho más en cuenta nuestra intuición. Para nosotros lo más importante es que nuestra hija vaya a un colegio en el que esté bien, vaya contenta, se respete su ritmo (o al menos se tenga en cuenta…), se tenga en cuenta su edad real (las diferencias de edad en los primeros cursos son enormes), se la deje aprender en lugar de presionarla para aprender… La intuición nos decía una cosa y la cabeza otra. Pero afortunadamente, de los errores se aprende, hemos podido enmendarlo y ahora estamos muy contentos. De eso ya os hablaré con más detenimiento otro día, del cambio de cole. Porque sí, para quitaros un poco de tensión de encima, aunque intentéis hacerlo lo mejor posible, si os equivocáis, podéis cambiar. Es una decisión muy importante, pero si el camino iniciado no nos gusta, puede redirigirse.

Y ahora ánimo con las visitas a colegios, con los pros y los contras, y sobre todo, disfrutad mucho de esos peques que se hacen mayores y aunque os parezca mentira, el año que viene empiezan el cole 😉

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Madrileñeando: la Quinta de los Molinos y sus almendros en flor

Cada año desde hace aproximadamente 8, visitamos la Quinta de los Molinos por estas fechas. Antes vivíamos bastante cerquita y de vez en cuando dábamos algún que otro paseito por allí porque es un parque bastante grande y agradable. Pero a finales de febrero, principios de marzo, se convierte en un verdadero espectáculo de la naturaleza con sus casi 25 hectáreas de árboles, la mayor parte de ellos almendros en flor.

 

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Camino de almendros

 

 

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Diferentes tonalidades

 

Así que, como correspondía, este fin de semana, sin que nos echase atrás el frío, hemos visitado el parque y está ¡PRECIOSO! Los almendros ya han florecido, así que corred, corred a verlo porque ya sabéis cómo es la naturaleza, en unos días las flores empezarán a caer y empezarán a salir brotes verdes anunciando la llegada de la primavera.

 

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Algunos pétalos ya han empezado a caer y cubrir el suelo

 

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Mi peque disfrutando del entorno

 

¿Que dónde está? Yo reconozco que hasta que no viví por allí cerca no había oído hablar de este parque, así que su descubrimiento fue aún más impactante para mi, cuando un buen día de marzo decidimos entrar por casualidad y nos encontramos con aquel lugar tan impresionante. Junto con el Parque de El Capricho es uno de los grandes desconocidos de la ciudad para los propios madrileños. Está en la calle Alcalá, frente a la boca de metro Suanzes (línea 5). Tiene acceso desde la calle Alcalá, desde la calle Juan Ignacio Luca de Tena y también desde la calle Miami.

El parque inicialmente era propiedad del conde de Torre Arias, pero en 1920 lo regaló al arquitecto alicantino César Cort Botí, quien decidió convertirlo en un jardín mediterráneo que le recordase a su tierra. Tiene un palacete de principios del siglo XX, extensiones de césped y otros árboles como olivos y eucaliptos, un estanque, dos molinos multipala americanos y la Casa del Reloj (en rehabilitación).

 

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Hileras e hileras de almendros

 

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Preciosas de cerca, y qué bien huelen

 

Es un lugar muy agradable para dar un paseo con los peques en cualquier momento del año, pero desde luego en estas fechas merece mucho la pena ir, así que si tenéis un hueco esta semana, como muy tarde la siguiente, lo recomiendo. Y si no, pues ya sabéis a dónde tenéis que ir a dar una vuelta, a hacer unas fotos o un picnic el próximo año. Ale, a poneros un aviso en el móvil 😉

 

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Estanque con fuente, patos…

 

 

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Paseo de eucaliptos

 

Nosotros pasamos una mañana genial, la peque se llevó la bici e hicimos un millón de fotos. Y eso que este año el tiempo no acompañaba y no os voy a negar que pasamos un poquito de frío, pero todo sea por el espectáculo de los almendros en flor 🙂 A la peque le gustó mucho ver los árboles llenos de flores rosas que olían muy bien (palabras suyas). Ah, y en el estanque hay patos (fundamental lo de los patos con los niños, jeje).

Contadme si os animáis a ir. Seguro que os encanta 😉

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¿No tienes naúseas? ¡Qué buen embarazo!

Hasta ahora no he hablado nada o casi nada de mi embarazo. De aquello hace ya… ¡madre mía! casi 4 años… Así que no se había presentado la oportunidad, ni venía a cuento. Y ahora tampoco es que venga mucho a cuento, pero llevo unas semanas cruzándome con embarazadas en mi vida (¿hay un baby boom o algo así? jeje). Eso ha dado lugar a las típicas preguntas, suposiciones, prejuicios, poses (o no), posicionamientos sobre cómo llevar el embarazo, cuestiones laborales… Y eso me ha hecho dar un poquito marcha atrás y recordar mi experiencia.

Vamos a ver cómo lo planteo. Sí, lo recuerdo con cariño, casi se podría decir que añoranza (porque eso de que nos quedan los recuerdos buenos, es verdad). Por supuesto que fue un momento increíble de mi vida, una experiencia fascinante difícil de explicar. Pero la realidad es que no lo pasé bien, ni física ni emocionalmente.

 

Aquí embarazada... El caso es que veo las fotos y me entra nostalgia... ¿a vosotras os pasa?

Aquí embarazada… El caso es que veo las fotos y me entra nostalgia… ¿a vosotras os pasa?

 

Tuve un embarazo normal, en el que todo se desarrolló dentro de la normalidad, así que no me podía quejar. Pero yo no lo viví de manera tranquila y apacible hasta bien entrado el último trimestre, a pesar de lo que pudiese parecer desde fuera.

A las 2 semanas de conocer mi estado empecé a tener leves manchados que me tenían cada dos por tres en urgencias y haciendo un par de días de reposo por cada sustito. Todo estaba bien, así que oficialmente no había razón para preocuparse, pero la realidad es que yo estaba aterrada y sentía que nadie comprendía por qué, si todo iba bien…

¡Además, no tenía náuseas! Qué suerte ¿no? Pues la verdad es que sí. Ni una vez vomité, sin embargo a cambio tuve 3 meses enteros de infecciones de orina (consecuencia del embarazo) con su correspondiente toma constante de antibióticos. Me encontraba fatal y a pesar de que los médicos me decían que era muy frecuente en embarazadas y que era preferible parar la infección a no tomar antibióticos, el hecho de tomar tantos medicamentos durante la gestación me tenía bastante tensa. Pero no tenía náuseas, ni ciática… así que… qué suerte ¿no?

Ja! Porque ahí no quedó todo amigos, noooo. Porque superada esa parte… ¡sorpresa! después de tanto antibiótico, llegaron los hongos, sí señor. La molestia permanente y desquiciante en mi zona íntima durante el segundo trimestre hasta el punto de hacerme llorar fue una experiencia digamos… por lo menos curiosa, jeje. Pero claro, cuando en el trabajo te preguntan que qué tal estás, y te dicen que se te ve muy bien, que qué buen embarazo estás teniendo… ¿qué les dices? Pues ya ves… grrrr, en fin.

El embarazo es muy bonito, sin duda, pero es duro también. Es algo natural, por supuesto, pero eso no lo libera del malestar que sufren durante la gestación muchísimas mujeres. Puedes tener la suerte de llevarlo fenomenal, oye qué bien, pero si no es así ¡también es normal! Que parece que eres mejor y más fuerte si lo llevas en plan superheroína. Por eso me pongo mala cada vez que oigo la frase “está embarazada, no enferma”, porque ¿y qué sabrán ellos cómo se siente esa mujer a la que critican? Ay, y cuando veo a personas como Pilar Rubio, embarazada de 8 meses danzando en la tele “demostrando” al mundo que una embarazada se encuentra fenomenal y puede hacer de todo porque la clave está en mantenerse en forma… Yo no sé el resto qué pensaréis, pero el mensaje que yo recibo es que las demás hemos sido unas quejicas y unas exageradas, grrrr.

Jejeje, bueno, que es que me enciendo con estas cosas… pero es que hemos pasado de un extremo al otro. De considerar a una embarazada un ser en un estado que la convertía en frágil como el cristal a tener que demostrar lo fuertes que somos, lo bien que nos encontramos y lo rápido que nos recuperamos. Cuánto nos cuesta ver las cosas simplemente como son.

Podría seguir hablando y hablando sobre estas cuestiones, pero no quiero aburriros con mis disertaciones, jeje. Así que prefiero que me contéis vosotras. ¿Cómo vivistéis o estáis viviendo vuestros embarazos? ¿Os encontráis bien o sois de las que estáis pasándolo regular a ratos? ¿Tenéis las molestias consideradas habituales u otras que nos esperábais?

Contadme, que estoy deseando leer vuestras historias 🙂

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¡Viaje a Londres con la peque!

¡Siiiii! Super viajazo que nos hemos hecho los 3… 😀 Estamos un poco locos porque es invierno, hace frío, Londres es caro… pero teníamos ya ganas de hacer una escapadita así, así que nos liamos la manta a la cabeza y sin pensar mucho, la semana pasada pusimos rumbo a Londres.

 

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Big Ben

 

Lo hemos pasado genial, y con la peque todo ha ido de maravilla. Ya habíamos hecho un viaje a Berlín cuando solo tenía un añito y medio y también se nos dio fenomenal, pero ahora teníamos la duda de si la cosa sería mejor porque se entera de más cosas y lo puede disfrutar, o peor porque ya no es un bebé y lógicamente se aburre más y reclama otro tipo de actividades más allá de hacer turismo. Y la verdad es que a pesar de nuestras dudas, ha disfrutado mucho.

 

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Sólo con la cantidad de animalitos que vimos en los parques, ella ya estaba feliz

 

Encantadísima con el metro

Encantadísima con el metro

 

Os cuento cómo nos organizamos. Alquilamos un pequeño apartamento en la zona de Gloucester Road. Chiquitito pero muy apañado. Con una pequeña cocina, cama grande y una supletoria para la peque, y limpio y modernito (que esto último es difícil de encontrar en Londres si no quieres gastarte mucho dinero). El barrio además estaba muy bien, buena zona y bien comunicada.

 

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¡Buenos días Londres! Vista desde el apartamento

 

Lo de ir a un pequeño apartamento nos ha dado la posibilidad de desayunar y cenar “en casa”. De esa manera te gastas un poquito menos de dinero y ya salíamos desayunados directos a comernos Londres, y también a una hora razonable nos recogíamos y la peque ya se bañaba, cenaba y a dormir… El primer día, por ejemplo, cenamos fuera y a mitad de la cena ella estaba ya que no podía más… Cuando viajas con niños, tienes que adaptarte.

Londres es una ciudad increíble. A mi me encanta. Está viva, siempre hay gente, la mezcla de culturas es alucinante, y tiene mucho que ver y que pasear. Elegimos este destino porque como ya lo conocíamos, nos librábamos de la presión de intentar verlo todo. Nos hemos dedicado fundamentalmente a pasear y disfrutar de la ciudad. No hemos entrado, por ejemplo, a los grandes museos, porque ya los conocíamos y además para la peque hubiera sido demasiado aburrido. Aún es pequeña para ese tipo de turismo.

 

Escuchando a un grupo de músicos en Covent Garden

Escuchando a un grupo de músicos en Covent Garden

 

Sí nos quedamos con ganas de haber subido en el London Eye, la noria del milenio, pero la cola que había era tan inmensa que se nos hubiese hecho de noche allí, así que no merecía la pena. Si váis a Londres y tenéis idea de subir, puede comprarse el billete con antelación (nosotros cometimos el error de no hacerlo). También existe el London Pass para poder acceder a varios museos, monumentos, noria… por un precio algo más asequible que pagándolo por separado.

Como os decía nos dedicamos a pasear y disfrutar, aunque a veces el frío nos lo ponía un poco difícil, pero aprovechábamos esos momentos para entrar en algún Pret-a-manger o Caffé Nero para tomar un café latte, un earl grey y un hot chocolate para la niña y reponer fuerzas.

 

Reponiendo fuerzas

Reponiendo fuerzas

 

Con lo que más disfrutó la peque sin duda fue con el Big Ben porque lo había visto alguna vez en algunos dibujos animados, con el paseo junto al río y por supuesto con el puente de la torre, Tower Bridge, que además lo pillamos de noche y alucinó al verlo iluminado. Ah, bueno, y por supesto, con el avión, y con la tienda de la Tate Modern, que tenía una zona enorme con libros para peques y allí se tiró un buen rato “leyendo”. Aunque el lugar estrella fue Hamleys, una juguetería de 5 pisos en pleno cetro de Londres. Si vais con niños no os la podéis perder.

 

Tower Bridge

Tower Bridge

 

Leyendo en la Tate Modern

Leyendo en la Tate Modern

 

Le dijimos que en Hamleys podía elegir un juguetito como recuerdo de Londres… y en vez de elegir algo un poco británico…

 

Londres y olé. Esta fue la elección de la peque como recuerdo

Londres y olé. Esta fue la elección de la peque como recuerdo, jijiji

 

CONSEJO: si váis con un niño de 3 años más o menos, que ya no utiliza nunca el carrito pero se cansa andando mucho rato, llevad el carrito. Nosotros dudábamos si llevarlo o no porque desde hace bastante ya no lo usamos. Pero la verdad es que nos alegramos de haberlo llevado, si no hubiera sido imposible recorrer toda la ciudad como lo hemos hecho. El peque puede ir andando pero si se cansa o se va a hacer un desplazamiento más largo, el carrito es la salvación.

 

Esta soy yo muy contenta por haber llevado el carrito... ¡y por estar en Londres!

Esta soy yo muy contenta por haber llevado el carrito… ¡y por estar en Londres!

 

Tengo que decir que he quedado gratamente sorprendida porque me ha parecido que la ciudad es un poquito más baby friendly de lo que esperaba. Un poquito… tampoco os vayáis a creer, jejeje. Sobre todo por parte de los restaurantes en los que hemos comido. Todos tenían tronas y menú infantil y muchos incluso lápices y cuadernitos para colorear. Solamente hubo un sitio en el que directamente no nos dejaron entrar. Vamos, que según nos vió acercarnos al ventanal, la camarera salió disparada a la calle para decirnos que no podíamos entrar con el carrito, mientras lo miraba como si llevásemos un tigre. No os podéis imaginar lo que estuve echando por la boca durante un rato… grrrrrrrr.

Otra cosa es la ciudad en sí… el metro no tiene accesos para carritos o personas con movilidad reducida y los semáforos duran en verde para los peatones ¡menos y nada! Ahora entiendo por qué se ve poca gente mayor en Londres… Se van huyendo del peligro. Eso sí, la gente súper amable, no me habían ayudado tantas veces en mi vida. Según nos acercábamos a un tramo de escaleras, ya había alguien ofreciéndonos su ayuda.

 

Carnaby Street

Carnaby Street

 

En definitiva, que el viaje ha estado genial, la peque se lo ha pasado bomba y nosotros también hemos disfrutado mucho compartiendo esos momentos con ella, además de haber podido desconectar unos días.

Tengo que hacer una última referencia. Qué bien el aeropuerto de Barajas. La facturación del equipaje y el acceso fueron muy fáciles. Además hay una zona de entrada aparte si vas con niños…. todo muy fácil. ¡Y qué desastre el de Gatwick! ¡Llegamos con tiempo y casi perdemos el vuelo! Y no sé cómo no perdimos a la niña. Colas, la zona de control hasta arriba de gente, organización desastrosa, nos pararon para al final no registrarnos… Y todo eso se tradujo en correr todos por el aeropuerto porque cerraban la puerta de embarque en 5 minutos.

De momento, tendremos que esperar a ahorrar un poquito para hacer otro viajecito así, jeje. Éste ha merecido la pena muuuucho 😉  Por ahora… seguiremos Madrileñeando (y alrededores), que también está muy bien 😀

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Rincón de Lectura: El monstruo de colores

Cuando llevo a mi peque al cole veo cómo cada mañana algunos niños se acercan a la pared de la clase y ponen su foto bajo monstruitos de diferentes colores, cambiándolas de uno a otro. Imaginaba que tiene que ver con cómo se encuentran cada día, con sus emociones, y hoy, dando una vuelta por una librería, he encontrado el libro en el que se han inspirado en el cole. Se llama El monstruo de colores, y efectivamente habla de las emociones.

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El protagonista es un monstruo que está hecho un lío, está confuso, porque no sabe cómo se siente, está hecho de muchos colores. Por eso una niña le ayuda a poner cada uno de esos colores (emociones) en un bote diferente, así sabrá distinguirlas y sabrá cómo se siente.

Es muy importante que desde pequeños aprendamos a distinguir nuestras emociones y poner nombre a cómo nos sentimos, para poder entendernos a nosotros mismos y evitar la frustración o que determinadas emociones, que son normales, se intensifiquen por tratar de reprimirlas. Ya el pasado verano fue todo un éxito la película de Disney-Pixar Del revés, que trataba sobre este tema (pero no es para niños tan pequeños). De alguna manera, la película nos venía a decir que todas nuestras emociones son importantes, necesarias y forman parte de nosotros (por cierto, muy chula la peli ¿la habéis visto?).

 

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Los niños pequeños con frecuencia no saben entender lo que están sintiendo y eso les lleva a sentirse frustrados. Incluso a los adultos a veces nos pasa. ¿No os ha pasado alguna vez eso de sentiros raros, inquietos… pero no saber exactamente por qué? Suele ocurrir cuando varias emociones se juntan y entonces, como el monstruo, nos sentimos confundidos y debemos separarlas para entendernos.

El monstruo de colores trata las emociones básicas: alegría, tristeza, rabia, miedo y calma… y al final del cuento aparece una nueva emoción desconocida… ¿cuál será? ahí os lo dejo, para no descubriros todo, jeje.

 

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La verdad es que la idea me gusta mucho para que los peques vayan empezando a gestionar sus emociones asociándolas a colores. El texto es muy sencillo y las ilustraciones me encantan, son sencillas y en ellas la autora, Anna Llenas, trata de imitar diferentes texturas y relieves como si estuviesen hechas de recortes de papel o de cartón.

La editorial, Flamboyant, ha tenido además una fabulosa idea y como es un libro al que puede sacársele mucho partido, no lo ha dejado ahí, y ha editado una versión pop-up desplegable y un cuaderno para colorear con el que ayudar a los peques a ir identificando emociones en ellos mismos y también en los demás.

 

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A mi peque se lo leí anoche y me pidió que lo hiciese varias veces seguidas. Lo escuchó con mucha atención, y al final me dijo que al día siguiente en el cole pondría su foto en el monstruo rojo porque estaba enfadada conmigo porque quería que le hiciese más caso a la hora de la comida. Me quedé así :O Hoy, por supuesto, le he hecho mucho más caso a la hora de la comida jejeje 😉

El cuento me ha parecido una fantástica herramienta que emplear con los peques, que además tiene un montón de posibilidades mucho más allá de leer el propio cuento, y estoy encantada de que además lo usen en el cole.

Aquí tenéis un vídeo sobre el cuento que salió en el programa Redes de Eduard Punset, por si queréis echarle un ojo 😉