La edad del “por qué”

A todos nos resulta familiar esa etapa en que los niños lo preguntan todo y no paran de buscar el porqué de cualquier cosa. El mismo George, hermano de la conocidísima Peppa Pig, se pasa capítulos enteros en los que no dice mucho más que y poqué. Así que como os digo, al igual que a casi todos vosotros, nosotros también contábamos con que esta etapa llegaría, pero tengo que reconocer que nos ha pillado desprevenidos porque pensábamos que tocaba más adelante.

 

Espiral de preguntas

 

Nuestra peque habla mucho, la verdad. De siempre. Así que es normal para nosotros que nos pregunte muchas cosas, es normal oirla parlotear mientras juega o a veces incluso hablar en sueños. Estamos acostumbrados a que nos sorprenda intentando utilizar palabras complicadas o expresiones que nos ha oído a nosotros. (Es muy graciosa, todo hay que decirlo 🙂 ). Y desde hace unas semanas ha empezado a interesarse mucho por el porqué de todo. A veces son cosas con mucho sentido y otras veces se trata de preguntas totalmente disparatadas. Quiere saber, quiere entender, quiere hablar con nosotros, quiere simplemente hablar, construir frases… Todo es ¿por qué llueve?, ¿por qué los niños van al cole?, ¿por qué las nubes son blancas?, ¿y ahora por qué están grises?, ¿por qué quema?, ¿y por qué?, ¿y por qué?…  y no acepta una evasiva por respuesta.

 

niña por qué

El mundo es un gran interrogante para los peques. Necesitan explorarlo y nosotros somos sus guías

 

Se trata de una fase muy importante en el desarrollo de todo niño, así que aunque a veces puedan dejarnos sin respuestas sus miles de preguntas y su insistencia pueda en ocasiones volvernos un poco locos, es fundamental que los padres seamos muy conscientes de que es una etapa necesaria y tener mucha paciencia.

El lenguaje y pensamiento del niño se están desarrollando y evolucionando. El pequeño necesita explorar, seguir conociendo el mundo que hay a su alrededor, y ahora cuenta con el lenguaje como herramienta, así que preguntará todo lo que se le ocurra.

Pero no solo quiere seguir conociendo el mundo, también quiere seguir explorando el propio lenguaje, por lo que utiliza esas preguntas para ejercitar su capacidad de preguntar y responder, para ensayar construcciones gramaticales, expresiones, entonaciones, y para seguir desarrollando su comprensión del lenguaje a través de las respuestas que les ofrecemos.

Durante esta fase también es importante para ellos el poder conseguir nuestra atención a través de sus preguntas y crear con nosotros una conversación. Les hace sentir importantes, mayores…

De manera que es fundamental que nunca les menospreciemos ni ridiculicemos sus preguntas. Debemos intentar contestar siempre, tratando de darles una respuesta que puedan comprender lo mejor posible (aunque esto a veces resulte realmente complicado) y ante todo hacerles caso y comprender que nosotros somos su respuesta a miles de incógnitas.

Pero como la teoría es muy bonita pero la práctica es otra cosa, es verdad que a veces realmente ya no sabes qué responder, o que no puedes dedicarle al peque el 100% de la atención que está demandando en un momento dado, o que es la hora de dormir y no puedes estar respondiendo preguntas eternamente… Así que en esos casos, nos recomiendan a los papás tener un poco de vista y picardía y bien conseguir desviar su atención hacia otra cosa, o iniciar una conversación con el peque preguntándoles nosotros algo… o diciéndole que “ahora hay que dormir pero mañana seguimos hablando y te explico todas esas cosas”.

 

pensativo

En ocasiones la espiral de preguntas interminables de un niño puede volvernos un poco locos y dejarnos sin respuestas

 

También puede ocurrir que su curiosidad infinita nos ponga a veces a los padres en situaciones un poco bochornosas, así que también tenemos que estar preparados porque si no ha ocurrido ya, ocurrirá, seguro. Hace dos días en el camino de vuelta a casa mi peque señaló a una mujer que pasaba por allí y me dijo, mamá, ¿por qué su tripa está gorda? En estos casos lo mejor que puedes hacer es tragarte tu vergüenza y tratar de explicar al peque lo que te ha preguntado. Al menos eso hice yo. Supongo que no será la primera vez que me saque los colores, pero cuando considere que es algo que ya comprende imagino que no necesitará volver a preguntarlo.

He buscado información sobre la edad en que suele tener lugar esta etapa y por lo que parece se suele dar entre los 2 y 5 años y es de duración indeterminada. Así que solo nos queda armarnos de paciencia, ser muy conscientes de lo importante que es para su desarrollo, y también disfrutar, porque aunque a veces mi peque me lleva hasta un punto en el que de verdad ya no sé ni qué decirle, me encanta tener la sensación de que ya conversamos de alguna manera. Además a veces dice cosas muy muy graciosas y otras veces cosas realmente sorprendentes que me dejan con la boca abierta. Así que de momento son más las veces que estoy disfrutando con esta etapa que las que me vuelve loca 😉

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Un comentario en “La edad del “por qué”

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