El paso de la cuna a la cama

 

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Ha pasado ya una semanita más o menos desde que la peque empezó a dormir en la “cama de mayores”, así que ya puede considerarse que ha pasado el periodo de adaptación inicial y puedo contaros qué tal ha ido. Después de haberos hablado de las cuestiones previas relativas al colchón, la cama y la barrera, ahora voy al asunto en sí.

Cuando compramos la cama la peque vino con nosotros y le contamos que iba a tener una cama nueva, de mayor, y se puso tan contenta. Así que de vez en cuando le decíamos que pronto iba a llegar su cama nueva, para que se fuese haciendo a la idea. Hasta aquí todo bien, pero de repente un buen día nos dice que entonces a dónde va a ir su cama pequeñita. Le dijimos que íbamos a guardarla, y digamos que muy bien no se lo tomó. Vamos, que se pilló un disgusto que no veas.

Desde ese día, cada vez que hablábamos de cómo íbamos a organizar la habitación para que entrase bien la cama, la tía ponía la antena estuviese haciendo lo que estuviese haciendo, y se enteraba de todo aunque estuviésemos hablando casi por señas, lo que llevaba a un disgusto tras otro porque claro… “¿dónde íbamos a llevar su armario y su cama?”

La cama la trajeron a casa un día por la tarde, así que aprovechamos que los abuelos estaban disponibles para que se quedase con ellos y así poder desmontar la cuna, recolocar la habitación, poner el edredón… y que estuviese montada y chula cuando ella llegase y que le gustase más de lo que pudiese echar de menos los antiguos muebles. Y…

Le encantó. Le encantó la cama, el edredón, el nuevo juguetero y el rinconcito de lectura con sus cuentos. Así que rápido quiso ponerse el pijama e irse a dormir.

 

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Rinconcito de lectura que hemos montado en su habitación

 

La cosa empezó con la niña encantada…pero ella que tarda en dormirse, se ve que empezó a acordarse de su cuna y de su armario pequeñito, así que se puso a llorar. El papá de la criatura no sabía qué hacer así que le dijo: “no te preocupes por nada, mamá te lo explica todo mañana…”. Ale, y se quedó tan ancho. Y resulta que… funcionó, y en unos minutos la peque estaba sopa.

Pero no sólo los niños tienen que ir adaptándose a los cambios, también los padres, y con esto del cambio de cama, pues yo tenía cierta preocupación (muy discreta) por si se caía de la cama (sobre todo por los pies, porque ahí no tiene barrera alguna). Así que llené de cojines y demás cosas blanditas los pies de la cama y nos fuimos tan contentos a dormir.

Media hora después de haberme metido en la cama oí a la peque protestar de una manera muy común. Si hubiese estado en la cuna no me hubiera levantado salvo que hubiese continuado protestando. Pero era el primer día en la cama, así que me levanté a ver si estaba incómoda o desorientada. Iba bastante grogui, todo hay que decirlo, y al entrar en su habitación no la veía, así que afiné un poco más la vista porque la cama es muy grande y ella muy pequeña. Y entonces vi un bulto en el suelo y pegué un respingo. No era un cojín como pensé al principio, ¡era mi peque durmiendo en el suelo!

 

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Uno de estos esperaba encontrarme yo en lugar de a mi peque durmiendo en el suelo

 

La miré y la remiré por si se había caído y se había dado algún golpe y yo no me había enterado, pero ella solo quería que la dejase en paz y seguir durmiendo. De hecho por lo que protestaba era porque en el suelo no terminaba de coger una buena postura. La dejé en la cama y siguió durmiendo tan feliz. Resulta que se había bajado medio dormida por el hueco que hay que dejar entre el cabecero y la famosa barrera de seguridad y se había puesto a dormir en el suelo jejeje.

Al día siguiente le expliqué que su cuna y su armario pequeñito están guardados con mucho mucho cuidado y parece que se quedó satisfecha con la explicación porque desde entonces todo ha ido muy muy bien. Está encantada con la habitación y ha ido durmiendo cada día mejor. Los primeros días algo más inquieta pero cada vez se la ve más adaptada y más a gusto, sobre todo porque tiene mucho espacio para moverse y también porque tiene pinta de estar mucho más cómoda con un colchón más firme. Así que, por si teníamos alguna duda, confirmado: ya era hora de pasarla a la cama.

Eso sí, no termino de acostumbrarme a estar lavándome los dientes por la mañana y notar de repente una pequeña presencia a mi lado. Importante que lo tengáis en cuenta los que vayáis a pasar al peque a la cama en breve ¡ahora pueden levantarse solos! y… no veáis qué sustos te pueden dar, jejeje.

En fin… podemos decir: paso de la cuna a la cama SUPERADO 😉

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2 comentarios en “El paso de la cuna a la cama

  1. Genial!!! Aún sigo trabajando en mi cabeza si comprarle una cama grande y pasar por esta adaptación. Algún día estaré lista. Je je je. Siento que es muy pequeña todavía. Ja ja ja. Ya me imagino los sustos que le pueden hacer pasar al encontrarlos junto a uno cada mañana. 🙂

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    • Nosotros la verdad es que hemos tardado en pasarla a la cama porque en la cuna estaba a gusto y su pediatra nos dijo que no es algo que corra prisa y que lo hiciésemos cuando la viésemos preparada. Como siempre le ha costado dormirse, hemos hecho el cambio cuando la cosa en ese sentido ha mejorado.
      Así que, cada uno a su ritmo, en algún momento lo verás más claro, jejeje
      Saludos!!!! 😉

      Le gusta a 1 persona

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